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FLORA TRISTÁN ♀ Ellas en nuestra historia

Quizá para muchas personas la frase “¡Proletarios del mundo, uníos!”, traiga a su mente de forma inmediata las figuras de Carlos Marx y Federico Engels, inclusive, si la buscamos en internet de forma inmediata aparecen los famosos autores del Manifiesto Comunista.

Sin embargo, esta frase no es autoría de ninguno de los fundadores del Socialismo Científico, sino de la genial mente de una mujer que supo sintetizar en palabras el sentimiento de una clase contra la explotación y el repudio del género femenino en contra de las condiciones de opresión social, su nombre, Flora Tristan.

Nació en París el 7 de abril en 1803, durante la época napoleónica, Flora Célestine Thérèse Henriette Tristán y Moscoso Lesnais fue hija de la francesa Anne Laisney y del coronel peruano Marino Tristán y Moscoso.

Cuando ella tenía apenas cuatro años, la muerte de su padre ocasionó que su familia enfrentara una situación de pobreza, lo que generó que Flora con apenas 17 años, se incorporara como obrera en un taller de litografía, en donde conocería a André Chazal, quien era propietario de dicho taller y con quien ella se casaría.

La joven Flora tuvo tres hijos, producto de su matrimonio con André Chazal, sin embargo, este enlace pronto se disolvió a causa de los maltratos por parte de este.

Tras el divorcio, Flora inicia la lucha legal por la custodia de sus tres hijos, la cual se prolongaría por 12 años, en los que vivo el acoso constante de Chazal, el cual llego hasta el punto de dispárale y dejarla mal herida. Este acto ocasiono que finalmente Flora pudiera liberarse de él.

Sin embargo, todas estas dificultades calarían hondo en Flora y le generarían un pensamiento revolucionario que la impulsa y la convirtió en precursora del movimiento feminista y obrero.

 Ya sin la cadena que representaba su matrimonio, Flora viaja por varios países, en los que realizó diversos tipos de trabajos, periodo en el que también tomó conciencia de su condición de “paria”.

Para 1833, Flora Tristán decide viajar a Perú, con la finalidad de reclamar la herencia que le corresponde de su padre, pero sus familiares únicamente le dan una pensión mensual, por ser hija nacida fuera del matrimonio.

Posteriormente, Flora se traslada a Londres, en donde decide dedicar sus esfuerzos sobre todo a la clase obrera, esto inclusive antes que los propios Marx y Engels. También realizaría viajes por toda Francia dando apoyo a los trabajadores de su país.

En1835 publicó en París su primer trabajo literario, el folleto “Necesidad de dar buena acogida a las mujeres extranjeras”, este texto fue producto de sus vivencias en su viaje a Peru.

En el año 1837 sale su segundo trabajo a favor del divorcio “Petición para el restablecimiento del divorcio”.

Mientras que 1838 publica “Peregrinaciones de una Paria”, en el mismo año sale a la luz su novela autobiográfica “Memphis” o “El Proletario”.

Un año después, en 1839 publicó una selección y traducción al francés de cartas del Libertador Simón Bolívar.

Y para 1840 de su experiencia en Inglaterra edita “Paseos en Londres”, una importante obra en contra el capitalismo y la burguesía, a la que la autora ya responsabiliza de la opresión de la mujer, así como de las condiciones de miseria y explotación los niños y los obreros en las fábricas.

Es en 1843 cuando realiza su obra más importante “La Unión Obrera”, esto cinco años antes de la publicación del “Manifiesto comunista” de Marx y Engels.

Con sólo 41 años, Flora Tristan fallece en Burdeos en 1844 a cusa del tifus. En 1846, a los dos años de su muerte, se publica su obra inacabada “La emancipación de la mujer”.

Sin lugar a dudas, Flora Tristan fue una persona adelantada a su época, que nos dejó en su obra el testimonio de su reclamó en favor de las mujeres, por el reconocimiento de sus derechos a fin de lograr su liberación, así como sus críticas en contra de la explotación de la clase obrera.

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y sigue la mata dando!

Algun@s recordarán que el pasado 2 de Abril de 2014 se dio a conocer, a través de un reportaje, la investigación acerca de una red de prostitución que operaba Cuauhtémoc Gómez de la Torre, dirigente del PRI del DF.

Esta no era la primera vez que Gómez de la Torre, se veia involucrado en una investigación similar. Desde el 2003 tres mujeres que habían sido contratadas como edecanes por Gómez de la Torre presentaron una demanda por despido injustificado, ellas denunciaron haber sido despedidas por negarse a tener relaciones sexuales con el exlíder del PRI capitalino, que en ese momento fungía como diputado local.

Y a pesar de que desde hace años se le denuncia como uno de los operadores de la prostitución dentro de las instituciones electorales de nuestro país, sigue impune, y aún se atreve a hacer galantería de su machismo, recién entrando el 2015 con la siguente frase:

“Yo no pongo en duda el talento de muchas mujeres pero su verdadera vocación,  para lo único que están realmente capacitadas es para ser madres, La carrera de las mujeres debe ser la maternidad y deben dejar a los hombres hacer lo suyo.”
En la que no solamente muestra su desprecio hacia el trabajo de las mujeres, si no que lo encasilla en uno sólo, el de ser madres, y es que este tipo de expresiones nos ilustran a la perfección la dicotomía de roles de la mujer dentro del patriarcado, en el que solo hay dos opciones: o eres puta o eres santa.
La declaración de Gómez de la Torre nos ilustra una vez más que no sólo no podemos confiar en las instituciones electorales como el PRI, si no que se suma a la larga lista de declaraciones similares dentro de todos los demás partidos electorales actuales de nuestro país, lo que nos hace cuestionarnos, ¿existe actualmente una opción política para las mujeres?.
Nosotras creemos que sí, pero que no se encuentra entre los perpetradores y solapadores del machismo y la misoginia, si no en la organización independiente de las mujeres que junto con los varones que refrenden su solidaridad y compromiso con la agenda feminista, planteemos y llevemos a cabo un verdadero programa político que nos represente.
Hace falta organizarnos y hoy podemos empezar a hacerlo.

¿Que ya está esclarecido el feminicidio de Erika Kassandra?… ¡mentira! FUÉ EL ESTADO

El 25 de noviembre denunciabamos que el Sr. Gobernador Jara Guerrero no había sentado postura frente al feminicidio de la compañera Mallinali Saucedo estudiante de la UMSNH mientras él fungía como rector de la casa de estudios, posteriormente no lo hizo frente a los feminicidios en el estado de Michoacán, y hoy sale a decirnos que el asesinato de Erika Kassandra ya fue resuelto, y nosotras nos preguntamos, ¿qué se cree este tipo, que la ciudadania está tonta?… por Erika, por Malli y por las 80 (más) que van en éste año exigimos una respuesta más congruente que:

“Es penoso que hayan pretendido lucrar económica y políticamente con la desgracia de este crimen tan terrible, tenemos que solidarizarnos con todos sus seres queridos y la mejor manera es que esto no vuelva a ocurrir, que quienes sean culpables reciban el castigo” (sic)

Porque el castigo lo deberían de recibir él y todos los que perpetúan y ocultan la violencia hacia las mujeres, en especial la feminicida.

Que no nos engañen ¡FUE EL ESTADO!

¿Miedo de salir a la calle?… La violencia en espacios públicos

La creciente violencia e inseguridad afecta al conjunto de la ciudadanía, pero es vivida por hombres y mujeres de maneras distintas. La violencia contra las mujeres no solo es referida a los delitos tradicionales que dificultan la vida cotidiana, tales como los hurtos, asaltos, secuestros, violaciones y homicidios. Inciden de igual manera, pero en diferentes grados y modalidades profundizando las inequidades de género. El derecho al libre tránsito por parte de las mujeres se ve obstaculizado por la sensación de inseguridad y el temor a ser agredidas; dichas prácticas cotidianas “naturalizadas” y “normalizadas” social y culturalmente afectan la autonomía, integridad, seguridad y dignidad de las mujeres y menoscaba e impide el goce y ejercicio pleno de sus derechos como ciudadanas; ya que las mujeres en ocasiones se retraen o se aíslan del espacio público y, cuando deciden o tienen que estar en él lo experimentan en muchas ocasiones con miedo, evitando pasar por ciertas zonas y en ciertos horarios; o si los recorren suelen hacerlo acompañadas, en muchas de estas ocasiones por hombres, con lo cual se refuerza la protección –demandada por el imaginario femenino, brindada por su contraparte masculina- y por ende la dependencia hacia los varones. Así también de manera directa y periférica afecta en la libertad que tienen las mujeres de elegir como vestirse, puesto que la forma en que van vestidas puede ser motivo de actos misóginos como: acoso, violación sexual, secuestro y llegar incluso al feminicidio.

En el imaginario popular que es androcéntrico, es decir, que pone en el centro del imaginario, de manera conciente o no, el punto de vista de los varones/masculino como una posición central y unica en la interpretación del mundo, de la cultura y de la historia, se culpabiliza a las mujeres de esos actos.

Pero, ¿por qué? Todos estas manifestaciones están dirigidos a limitar la libre participación de las mujeres en el espacio público y es una forma de violencia instaurada, utilizada y solapada con el fin de mantener un sistema social androcéntrico que amenaza constantemente el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia.

Re-victimización

En ocasiones cuando una mujer se atreve a denunciar o acercarse a alguna instancia que la pueda atender o asesorar, se enfrenta de primera mano con los prejuicios de los funcionarios públicos y de todo el aparato burocrático de implementación de justicia, que lejos de atender su denuncia también son ellos quienes perpetran agresiones; claro que estas agresiones no son propias de los hombres, si no también de mujeres a cargo de estas instancias que agreden también e incumplen su responsabilidad de garantizar los derechos de las víctimas.

La re-victimización genera impactos psicológicos porque remueven las situaciones traumáticas generadas por la violencia sufrida, además de generar condiciones que empeoran y que producen mayor vulneración de la situación de las víctimas. Por ejemplo: las víctimas de abuso sexual que cuando acuden al ministerio publico les toman la declaración en donde tienen que relatar con punto y coma el abuso que sufrieron, dando espacio a que el que toma la declaración pueda cuestionar su discurso, posteriormente se somete a las mujeres a diversas pruebas médicas y psicológicas con la finalidad de validar que lo que mencionan es verdadero, dudando en la palabra de las mujeres.

Con ésto solo generan más vulneración de la situacion de las victimas haciendo sentir a las mujeres culpable de la violencia cometida en su contra; pocas de las veces estas mujeres son atendidas o asesoradas con forme las leyes mencionan, ya que por lo general las denuncias no son perseguidas y quedan en los vacios que tienen las leyes e instancias que atienden estos asuntos. Como consecuencia de estos vacios las mujeres que sufren algún tipo de violencia callejera no se atreven a denunciar y asumen como si fuera su responsabilidad el cuidar toda actividad y horario que tengan que realizar en los espacios públicos.

Los(as) funcionarios(as) no tienen la capacitación necesaria para tratar dichos eventos, pues por lo regular toman el papel de “juez” y se colocan del lado del victimario. De esta manera dentro del imaginario social la victimización del género mujer por lo menos se manifiesta en dos vías; una, avala y se sostienen los estereotipos femeninos de vulnerabilidad, debilidad y sumisión; otra sostiene que las mujeres son responsables de precipitar las conductas de los varones a través de la provocación. Es por ello que todo relato que se salga de los ejemplos establecidos por los estereotipos de género suena increíble para quien los escucha, en este caso la persona que está al servicio dentro de las ya mencionadas instancias.

¿Cómo funge el estado ante dichas situaciones de violencia?

El Estado como máxima autoridad, se mantiene indiferente en materia legislativa, o solamente se compromete de manera institucional y en la firma pública de documentos y fotografías, lejos de canalizar en acciones concretas y eficientes para la prevención y atención de la violencia que viven las mujeres.

El estado está coludido con otras fuerzas de poder como son grupos empresariales (legales e ilegales), religiosos e intelectuales (por mencionar algunos) para seguir manteniendo un sistema capitalista y androcéntrico que beneficia a los más poderosos anulando y dejando de lado todo lo que es considerado como “diferente a él” y ahí es justamente donde se encuentran las mujeres en la diferencia considerada como inferior por ser lo femenino valorizado únicamente en cuanto al cuerpo, objeto y punto de satisfacción carnal o monetario, “como mercancías, las mujeres son dos cosas a la vez: objetos de utilidad y portadoras de valor” (Luce Irigaray).

La colusión del Estado con los grandes monopolios empresariales mercantiliza a las mujeres y omite las faltas de éstos hacía ellas, porque las mujeres son usadas por los monopolios como mano de obra barata o carnada publicitaria, quedan traducidas en objeto que proveen de dinero, un objeto de uso y de cambio.

La trata de personas en México, es una realidad con la que vivimos

La trata de seres humanos es actualmente un grave problema a nivel mundial en el que se involucran altos mandos políticos, iglesias y delincuencia organizada. Tan solo entre 2007 y 2010 se detectaron víctimas de 136 nacionalidades distintas en 118 países de todo el mundo, y la mayoría de los países registraron diversas corrientes de trata (ONU).

Para comprender la magnitud de esta situación, es importante establecer, qué es la trata de personas. Según el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, la trata es:

“…la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos…”

El citado Protocolo de la ONU establece también que “no hay ningún instrumento universal que aborde todos los aspectos de la trata de personas”.Para resarcir lo anterior existen un sinfín de organizaciones en todo el orbe que se dedican a prevenir, combatir y denunciar la trata, así como a exigir a los países involucrados, castigo y legislación clara para la protección y recuperación de las víctimas de esta práctica.

Para las realizadoras del proyecto “Mujer Frontera” realizado en España este año y del que surgió una Guía sobre la trata de mujeres, la trata es, sin más, ESCLAVITUD. Este término nos indica la gravedad de esta actividad, pues deshumaniza, reprime, controla, explota y domina a las víctimas.

El tráfico y trata de personas provoca no sólo lo mencionado a nivel individual en las víctimas, también afecta, de diversas maneras, a las sociedades que permiten e ignoran actividades que atentan contra la integridad de mujeres y niños. Para comprender de manera más amplia y específica esta actividad, es necesario identificar los tipos de trata:

EXPLOTACIÓN SEXUAL FORZADA: Es cuando una mujer o niña es obligada a la pornografía y a prostituirse en sitios públicos o privados. Es cuando las mujeres son trasladadas a un lugar para ser violadas.

MATRIMONIOS FORZADOS Y/O SERVILES: Es cuando una mujer o niña es vendida o forzada a casarse para pagar una deuda económica o de honor de su familia. Es cuando la mujer se casa con un extranjero y vive en condiciones de esclavitud, violencia y aislamiento.

EXTRACCIÓN DE ÓRGANOS: Es cuando una mujer es esclavizada para quitarle en contra de su voluntad partes de su cuerpo para ser vendidos. Embarazo obligado para vender al producto de éste.

TRABAJOS FORZADOS EN RÉGIMEN DE ESCLAVITUD: Condiciones de vida y de trabajo violentas e inhumanas. No se les paga o se les paga poco. Se incluye la mendicidad obligada, que es cuando una mujer es forzada a mendigar y en algunos casos también es obligada a robar o traficar drogas.

No existen estadísticas certeras sobre este problema, sin embargo, las que hay nos brindan un panorama desolador. Según datos del Informe mundial sobre la trata de personas de la ONU, entre 2007 y 2010 la mayoría de las víctimas de trata que se detectaron, eran mujeres, el número de hombres osciló entre el 15% y el 18% y los niños constituyeron entre el 8% y el 10% del total.

El informe citado nos dice también que existen notables diferencias entre unas regiones y otras en lo que respecta al sexo y la edad de las víctimas detectadas. Mientras los países de Europa y de Asia central informan de que el 16% de las víctimas detectadas son menores de edad, en África y el Oriente Medio los menores representaron el 68% del total.

La información recibida de más de 50 países para la realización del informe de la ONU apunta que, aproximadamente, las dos terceras partes del total de personas que fueron procesadas o condenadas por trata de personas en el período 2007-2010 eran hombres.

Al comparar las regiones examinadas en este informe se observa que los países de África y el Oriente Medio, así como los de Asia meridional y Asia oriental y el Pacífico, detectan más casos de trabajo forzoso, mientras que los países de América, Europa y Asia central detectan más casos de explotación sexual.

La mayoría de las víctimas detectadas en América eran mujeres. Los menores de edad representaron aproximadamente el 27% de las víctimas de trata detectadas en la región. El trabajo forzoso es común en América y representó el 44% de los casos de trata detectados. Poco más de la mitad de los casos detectados tenían que ver con fines de explotación sexual.

Aunque la trata de personas está tipificada en México en la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, que se basa en la definición del Protocolo de Palermo, en nuestro país carecemos de un sistema de seguimiento, información y construcción suficientemente fuerte que además brinde estadísticas para describir con precisión las dimensiones y alcances del delito de la trata.

Las pocas fuentes oficiales disponibles en la materia se reducen a informes institucionales de las dependencias federales que manejan el tema, tales como la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto Nacional de Migración.

Según un diagnóstico del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, A.C. (Ceidas) existen al menos trece rutas identificadas en México para la trata, que son las de Nogales-Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Matamoros en el norte del país.

En el Pacífico, Puerto Vallarta, Acapulco y Tapachula. Cancún sobre el Caribe, en la Península de Yucatán. Veracruz sobre el Golfo de México y Tlaxcala y el Distrito Federal en el centro.

Y de acuerdo con la periodista Lydia Cacho, hay que agregar al menos una más: Guadalajara. La reportera e investigadora asegura que los aeropuertos de esa ciudad y de Cancún son el equivalente a “fronteras porosas” para el ingreso a México de mujeres que son traficadas desde otros países.

Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones identificó y/o asistió de junio de 2005 hasta agosto de 2010 176 casos de trata. En estos se atendieron personas de 13 nacionalidades diferentes, aunque por el trabajo que realiza esta institución sobre todo en la frontera sur de México, los casos de mayor incidencia fueron de origen centroamericano, destacando Guatemala (63%) y Honduras (14%). La gran mayoría de asistencias fueron a mujeres, predominando niñas y adolescentes (143 casos frente a 33 de varones).

Para el caso de Michoacán, estado que se encuentra en el segundo lugar nacional en trata de personas, solamente después de Chiapas y Oaxaca de acuerdo a cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para el control de las Drogas y la Prevención del Delito (ONUDD), las victimas son en su mayoría mujeres, destinadas a explotación sexual comercial y al trabajo forzado.

Al igual que en todo el mundo, en Michoacán los tres negocios ilegales más fructíferos son el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas (en especial de mujeres con fines diversos) todos éstos relacionados entre sí. Según datos del Observatorio Ciudadano de la Secretaría de Seguridad Pública, la trata de personas en nuestro estado genera ganancias ilícitas de aproximadamente 31 mil 700 millones de dólares al año.

Según datos de Lydia Cacho, a pesar del Operativo Conjunto Michoacán y de la amplia difusión en los medios de comunicación sobre detenciones y asesinatos de miembros y cabecillas de los distintos cárteles que operan en el estado, ha quedado oculto uno de los delitos que persisten con mayor crudeza en la región: el secuestro, violación y esclavitud de niñas y adolescentes otomíes, purépechas, nahuas y mazahuas, con fines de explotación sexual y esclavitud doméstica.

En Michoacán, la discriminación racial y de género así como el abandono de las zonas rurales, han dejado a aproximadamente 250 mil mujeres y niñas indígenas en una vulnerabilidad total, situación que hoy en día no se reporta como grave. No existen averiguaciones de cuántas niñas y jóvenes han sido secuestradas, violadas y obsequiadas como trofeos humanos, como preseas de guerra del narco, arrebatándoseles el derecho inclusive de ser vistas por las autoridades.

Pero no sólo en las zonas rurales se presenta éste fenómeno, también en las ciudades, especialmente en Morelia, pues a pesar de los operativos desplegados por la PGR en distintos centros nocturnos y de las clausuras temporales de éstos, no hasido aprehendido ningún culpable y estos lugares vuelven a abrir sus puertas, al comprobar que cumplen con licencias de funcionamiento y con el pago de las multas correspondientes. Mientras que las mujeres víctimas son re-victimizadas al pasar por procesos denigrantes de aprehensión, mismos que las autoridades niegan, alegando que se cuenta con una Procuraduría Social de Atención a Víctimas (Províctima).

Las cifras de mujeres afectadas son dudosas, puesto que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) presenta un vacío de información y resultados además de que se estima que sólo denuncian el 29.9% de las afectadas, sin embargo, se sabe que además de las zonas de tierra caliente y las zonas de alta marginación, los municipios de Lázaro Cárdenas, Pátzcuaro, Arteaga y Morelia son sitios particularmente vulnerables, según datos de Orientación Legal, Quejas y Seguimiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos

Por otra parte, se sabe que de inicios del 2013 hasta agosto del mismo año, se han reportado desapariciones forzadas de 115 mujeres y niñas en todo el estado, siendo los focos rojos de ésta problemática los municipios de Coalcoman, Aquila, Buenavista, Tepalcatepec, Chinicuila, Churumuco y Apatzingán.

En cuanto a feminicidios, el año 2012 ha sido especialmente violento para las mujeres, pues se registraron 117 casos. Durante el 2013, se han presentado 90 feminicidios, siendo Tancítaro, Los Reyes y Peribán, los municipios con mayor incidencia, demostrando que en Michoacán, existe una grave problemática que no ha sido atendida.

¿Por qué la violencia contra la mujer ha incrementado en nuestro país?

Podemos decir que fundamentalmente es porque el Estado mexicano en los hechos, ha fomentado, o ha sido responsable directo o cómplice, al tolerar, permitir y perpetuar la violencia sistemática contra las mujeres.

En primera instancia, la violencia es la imposición de una voluntad sobre otra, ya sea individual o colectiva es en este punto en donde la violencia contra la mujer adquiere un vinculo directo con el ejercicio del poder en general y particularmente con el poder político del Estado.

Para poder aclarar qué son los crímenes del Estado contra las mujeres, podemos poner como ejemplo claro el caso del campo algodonero en Ciudad Juárez.

El 4 de noviembre de 2007 se presento en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una demanda contra los Estados Unidos Mexicanos por los feminicidios de Claudia Ivet Gonzales de 20 años, Esmeralda Herrera Monrreal de 15 años y Laura Berenice Ramos Monrraez de 17 años, cuyos cuerpos fueron encontrados el 6 de noviembre de 2001 en el campo algodonero de Ciudad Juárez. En el documento de denuncia, se señala que “se responsabiliza al Estado, por la falta de medidas de protección a las víctimas, dos de las cuales eran menores de edad; la falta de prevención de estos crímenes, pese al pleno conocimiento de la existencia de un patrón de violencia de género que había dejado centenares de mujeres y niñas asesinadas; la falta de respuesta de las autoridades frente a la desaparición […]; la falta de debida diligencia en la investigación de los asesinatos […], así como la denegación de justicia y la falta de preparación adecuada” (datos sacados del resolutivo del Caso del Campo Algodonero, 2009, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos).

El resolutivo del caso presentado el 16 de noviembre de 2009, sienta precedente y señala al Estado Mexicano como responsable de múltiples violaciones contra los derechos de las mujeres pactados en los acuerdos internacionales.

Hoy en día el alarmante incremento de casos de violencia y discriminación hacia las mujeres no pude ser entendido fuera de la situación de violencia impuesta por el estado y que se vive en el país. Es por esto que nosotras decimos que la tolerancia u omisión de estos tipos de violencia es también una forma de violencia de Estado.

En México es alarmante el incremento de la violencia tanto de género como hacia las mujeres, un estudio sobre violencia feminicida realizado por la Comisión Especial para el Seguimiento de los Feminicidios y ONU Mujeres, citado por el portal de noticias Animal Político señala que “algunas de las cifras principales indican que, entre 1985 y 2010, el acumulado de defunciones femeninas con presunción de homicidio en la República Mexicana fue de 36 mil 606. Además, en 2010 (último dato disponible), ocurrieron en promedio 6.4 defunciones femeninas con presunción de homicidio cada día. Lo anterior provocó que la tasa de defunciones femeninas con presunción de homicidio de 2010 representa 106.2% de la de 2007, la cual fue la más baja del periodo de 1985 a 2010”.

La violencia hacía las mujeres se circunscribe en un contexto de guerra contra el pueblo, es decir, de una política de terror y genocidio del estado hacia el pueblo de México, fundada en prácticas que fomentan principalmente dos fenómenos: primero, una política militarista y paramilitarista; segundo, la construcción de mecanismos de consenso de ésta guerra por medio del arraigamiento, reproducción y expansión de una cultura fundada en valores racistas, patriarcales y clasistas. Es por esto que hoy el Estado mexicano no solo incumple con los acuerdos internacionales si no que él mismo es culpable de ejercer violencia sistemática contra el pueblo en general y en especial contra las mujeres.

Para hacer un análisis clasista de la violencia contra la mujer es necesario reconocer que existen planos, formas y grados del ejercicio de la violencia.

Al tener el Estado un carácter de clase, la violencia que se ejerce contra la mujer también tiene una dimensión clasista, no es casual que los feminicidios y las múltiples formas de violencia contra las mujeres tengan el rostro generalmente de mujeres trabajadoras. Considerar esto, implica reconocer que existe una complicidad directa entre el Estado y los intereses de la clase dominante a la cual sirve y defiende con las múltiples y diversas formas de violencia hacia las mujeres.

En este sentido, reconocemos la utilidad política que conlleva la existencia de los acuerdos internacionales y las leyes locales en torno al tema de la violencia de género y hacia las mujeres, pero también reconocemos que en gran medida no es que la violencia se reproduzca por falta de voluntad de los gobiernos, sino fundamentalmente como una práctica que se impulsa y fomenta como una política de Estado.

Es por esto que creemos que la actividad de las feministas no puede ni debe reducirse solo en la lucha por marcos legales reconocidos internacionalmente, sino que hoy debemos luchar por establecer un mundo en el que las mujeres no seamos objetos precindibles dentro del sistema capitalista patriarcal.

Porque si tocan a una, nos tocan a todas, la lucha feminista hoy significa indignarnos, organizarnos y plantear que hoy más que nunca las mujeres tenemos que estar unidas en la denuncia de los que los violan, desaparecen y matan, es hora de trabajar en pos de que el feminismo sea una verdadera arma de lucha política por la transformación radical de nuestra realidad.

Justicia para Erika Kassandra Bravo ¡Ni una más!

Escribimos el presente texto con la intención de denunciar el terrible asesinato de Erika Kassandra Bravo Caro, de 19 años de edad, que desde el pasado miércoles 3 de diciembre de encontraba desaparecida en la ciudad de Uruapan, Michoacán.

Erika era enfermera y portaba su uniforme la ultima vez que fue vista puesto que se dirigía a trabajar, fue hallada muerta la mañana de este sábado, con el rostro desollado y lesiones de arma blanca en el pecho, a una orilla de la carretera Uruapan-Los Reyes, a la altura de la comunidad de Las Cocinas, en esta municipalidad.

¿Cuál fue el crimen que Erika cometió para ser asesinada tan brutalmente mas que el de ser mujer?, las mujeres exigimos tener la seguridad de salir de nuestras casas sin ser blanco de violencia en especial de la feminicida.

El caso de Erika Kassandra Bravo junto con el de Mallinali Saucedo se suman a la larga lista de feminicidios en nuestro estado y en el país, hoy mas que nunca exigimos justicia y el esclarecimiento de los hechos ¡Ni una muerta más!

Violencia hacia las mujeres, ¿qué es eso?

¿Cuál es la diferencia entre estar consciente o no de la violencia a la que somos sometidas las mujeres?

Por lo general, las mujeres no somos conscientes de estar sometidas a la violencia, debido a que muchas veces la tenemos “normalizada”, es decir, estar sometida a abusos, humillación, y control sobre nuestras vidas por parte de parejas, forma parte del código de relaciones, se cree que esta forma de relación es “normal” y que también lo es que exista una jerarquía entre sexos, en la que la mujer queda subordinada al hombre. De ahí que sea tan importante definir los tipos de violencia hacia las mujeres, ya que ese conocimiento es un medio  para prevenirla.

México es parte de múltiples acuerdos internacionales que tienen como objetivo combatir y erradicar  la violencia hacia las mujeres, estos tratados internacionales son el resultado de las amplias movilizaciones y demandas  expuestas por el movimiento feminista a lo largo de la década de los 60, 70 y 80’s, cuyos los resolutivos tomados de estos encuentros internacionales de mujeres son un llamado a los gobiernos para la implementación efectiva de mecanismos que permitan la eliminación de las estructuras sociales de discriminación y violencia hacia las mujeres.

Dos de los acuerdos más importantes son la Convención Sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en ingles) y la Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, conocida como, Belém Do Pará.
La  CEDAW,  se firma en 1979, como un acuerdo tomando por la ONU, y  se ratifica en 1981, por tan solo 20 países entre ellos México. La CEDAW es un marco de acción legal que obliga a los estados firmantes a combatir todas las formas de discriminación y violencia hacia las mujeres. La convención Belém do Pará, es suscrita en 1994 y establece que “toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como privado”, este acuerdo fue ratificado en 1998 por parte de los miembros de la Organización de Estados Americanos OEA. Estos acuerdos señalan los compromisos contraídos por el país en materia del combate a la  violencia y la discriminación contra las mujeres, México ha generado instrumentos legales a partir de la firma de estos y otros compromisos internacionales. Dentro de estos marcos se encuentra la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, algunas de las definiciones  sobre violencia y  modalidades que encontramos en esta ley son:
La violencia física que es la más evidente, y se refiere a cualquier acción voluntaria, que provoque o pueda producir daño en el cuerpo de la mujer. Este tipo de violencia es la más fácil de identificar, sin embargo no es la única. Como parte de este tipo de violencia se encuentran aquellas conductas en las que la vida de la mujer puede peligrar: como exponer a la pareja a situaciones peligrosas, obligarla a frecuentar personas o lugares que la ponen en serio riesgo.
La violencia psicológica es cualquier conducta que provoca desvalorización y sufrimiento emocional en la mujer. Esta va encaminada a que ella pierda su autoestima, la seguridad en sí misma, a limitar al máximo su autonomía personal y la iniciativa propia. Son comportamientos y actitudes, no solo palabras, que buscan hacer daño a través del desprecio e indiferencia ante las necesidades, opiniones, trabajos o actitudes realizadas por la mujer.
La violencia sexual no solo se refiere a una violación, sino a cualquier imposición de relación sexual contra su voluntad ya sea completa o incompleta, decir NO, en cualquier caso es un derecho irrenunciable y debe bastar.
La violencia económica, es en la que se busca que la mujer no tenga acceso al dinero o lo tenga de la forma más limitada y controlada posible, aun cuando en ocasiones ella trabaja, de esta forma es el agresor quien controla el dinero.
La violencia patrimonial es la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima.
La violencia simbólica es la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad, como en el caso de los mensajes emitidos por medios de comunicación .
La violencia social se expresa en actitudes como el prohibirle que mantenga relación con sus familiares con la finalidad de aislarla de las personas que puedan apoyarla hasta el punto en que la mujer crea que solo cuenta con su maltratador y que no hay nadie más que pueda ayudarla.
Además algunas de las modalidades de la violencia son: Violencia familiar, violencia institucional, violencia laboral y docente, violencia comunitaria, violencia Feminicida (siendo la más terrible de todas), violencia contra la libertad reproductiva y obstétrica, la violencia mediática, entre otras.
Existen muchas formas de tipificación de la violencia hacia las mujeres  y es muy importante conocerlas todas, ya el conocimiento es una importante herramienta de prevención.

y… ¿por qué somos socialistas?

La lucha de nosotras las mujeres en la búsqueda de la emancipación se enmarca en muchos contextos a través de la historia y tiene numerosos referentes, por lo que podemos decir que el feminismo es un conjunto diverso de propuestas políticas que buscan transformar la realidad que vivimos las mujeres.

Desde los inicios de la revolución industrial, pasando por todos los procesos de surgimiento y consolidación del capitalismo, las mujeres hemos estado presentes en el movimiento popular, ya sea como miembros activos de los distintos procesos revolucionarios, trabajadoras en los movimientos sindicales, amas de casa luchando en contra de la carestía de la vida y el alza de los productos básicos, en pro de la participación política (por ejemplo el derecho a votar y ser votadas), por el acceso a la educación en todos los niveles, por la independencia civil y económica, por mencionar algunos.

Estas propuestas abarcan ámbitos económicos, políticos y culturales, en las que el feminismo tiene, necesariamente varias tendencias que se determinan de manera general a partir de su pertenencia de clase.

Si bien es cierto que la opresión de las mujeres se remonta mucho antes de la existencia del capitalismo, podemos decir que las condiciones que marca el sistema económico actual las recrudecen, como menciona Andrea D’atri ”la opresión de todas las mujeres obtiene la ‘legitimidad’ que le otorga un sistema basado en la explotación de una enorme mayoría de la humanidad por una pequeña minoría de parásitos capitalistas; un sistema donde la perpetuación de las jerarquías y las desigualdades son parte fundamental de su funcionamiento”.

En términos mundiales, de los 7.200 millones aproximadamente de habitantes en el planeta, las mujeres en el mundo, representamos más de la mitad de la población, sin embargo, las condiciones en las que vivimos en el mundo son sumamente precarias, sólo por mencionar algunos datos:

  • Las mujeres a nivel mundial representan el 70% de las 1.200 millones de personas en situación de pobreza extrema, y el 60% de los 550 millones de trabajadores pobres (ONG Manos Unidas).
  • El 60 por ciento de las personas que padecen de hambre crónica en el mundo son mujeres y niñas. (ONU mujeres)
  • Las mujeres representan más de la mitad de la mano de obra agrícola del mundo y el 43% en países en desarrollo, sin embargo, en 2006 la brecha de salario en ésta rama entre hombres y mujeres en algunos países llegó a estar entre el 30% y el 40%. (ONU mujeres). Los hechos indican que si esas mujeres tuviesen el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, aumentarían la producción de sus campos en un 20 a un 30%, incrementando la producción agrícola total en esos países en un 2,5 a un 4%. Esto reduciría la cantidad de personas con hambre de un 12 a un 17%. Sin embargo, menos del 20% de propietarios de las tierras del mundo son mujeres. (ONU mujeres)
  • En América Latina, el 40 por ciento de las mujeres no cuenta con ingresos propios y el 56 por ciento se considera “población inactiva”, pese a que más del 50 por ciento en México producen alimentos para sus familias.
  • En términos de educación, las mujeres representan los dos tercios de las 796 millones de personas analfabetas del mundo. Sólo el 39 por ciento de las niñas rurales asisten a la escuela secundaria, lo que es muy inferior a la cantidad de niños rurales (45 por ciento), de niñas urbanas (59 por ciento) y de niños urbanos (60 por ciento). (ONU mujeres)
  • Las mujeres reciben salarios inferiores por el mismo tipo de trabajo. Los sueldos medios de los hombres son más elevados que los de las mujeres tanto en áreas rurales como urbanas. Las mujeres rurales por lo general trabajan más horas que los hombres debido a responsabilidades de reproducción, domésticas y de cuidados familiares adicionales. (FAO)

La lista de desigualdad en la caracterización de las condiciones actuales de las mujeres en el mundo es inmensa, pero nos queda claro que somos las mujeres pobres el sector más desprotegido de la población mundial, es por esto que no sólo planteamos romper con las cadenas de la opresión que sufrimos más de la mitad de la humanidad, sino que además luchamos por la emancipación de la clase trabajadora a la cual pertenecemos y tenemos claro que es explotada por una minoría de capitalistas de ambos sexos.

Así pues, para nosotras socialistas, la opresión de las mujeres se enmarca en la lucha de clases y por tanto está del lado de aquellas mujeres que sufren tanto la opresión del sistema patriarcal, en expresiones como el machismo, el sexismo, la invisibilización del papel de la mujer; como también de la explotación en el sistema capitalista, en donde somos las mujeres las que sufrimos de dobles jornadas laborales con salarios menores a los de los varones, además de trabajar para el capital reproduciendo a la clase obrera, construyendo el espacio doméstico donde los trabajadores descansan para volver al día siguiente a la fábrica/oficina bien lavados y planchados, listos para la explotación, y dulcificando el caos social de la lucha de clases mediante la estabilidad de la estructura familiar.

La tarea que nos queda por delante será ardua, pero no nos queda más que emprenderla tomando en cuenta todas sus aristas, la crítica al llamado “orden natural de las cosas” que nos hace reflexionar acerca de que la desigualdad entre hombres y mujeres, no desaparece automáticamente, ya que no es suficiente poner fin a la propiedad privada de los medios de producción e incorporar a todas las mujeres al trabajo “productivo”, sino que es necesario también construir una nueva forma de entender las relaciones entre los sexos, basada en la camaradería y fraternidad/sororidad.

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