La movilización internacional contra la violencia feminicida

Lucía Pérez, una adolecente de 16 años que residía en ciudad Mar del Plata, Argentina, fue violada, drogada y empalada. Los asesinos tras abusar sexualmente de ella hasta su muerte, lavaron su cuerpo y le cambiaron la ropa, la llevaron a un centro de salud el 8 de octubre, alegando que había perdido el conocimiento por una sobredosis. Los médicos no lograron reanimarla. Murió tras un paro cardiorrespiratorio por el dolor que sintió.
El feminicidio de Lucia despertó indignación en Argentina por la violencia machista y los feminicidios que van en incremento, la violencia sexual que sufrió Lucía fue uno de los casos más fuertes y sonados, por lo que no se demoró tanto en iniciar a organizarse para exigir justicia.
A través de redes sociales se comenzó a convocar el 12 de octubre en Argentina, colectivos, organizaciones, mujeres y personas feministas, a un paro que culminaría en marcha, exigiendo justicia para todas las víctimas de feminicidios y seguridad a las mujeres y niñas. A lo largo de la semana distintos países se comenzaron a organizar para realizar actividades de denuncia simultaneas a lo que se planteaba en Argentina. Las organizaciones y colectivos feministas de México, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Polonia, por mencionar algunos, se organizaron en distintas ciudades, como denuncia de la violencia machista del sistema patriarcal y como muestra de solidaridad entre mujeres.
El día 19 de octubre de 2016 nombrado Miércoles Negro, entre las 13:00 hrs y 14:00 hrs comenzó el paro de 60 min en distintos países y ciudades simultáneamente para exigir al unísono ¡Ni una muerta más! vistiendo de color negro para visibilizar la violencia machista feminicida.
En los países latinoamericanos se promovió paros, huelgas, manifestaciones, mitin, performance y marchas, mientras en otros países como Polonia se enviaron imágenes en solidaridad de lucha contra la violencia machista.
En las convocatorias se leía: ¡Paremos las fábricas, las casas, las escuelas, los hospitales, salgamos de las camas, hagamos una huelga de cuidados y tomemos las calles vestidas de negro para concentrarnos a la hora acordada en las plazas públicas de nuestra localidad!, llamando a las mujeres trabajadoras a unir fuerzas y exigir justicia y seguridad, utilizando las consignas “Sin nosotras no hay país” y “Vivas nos queremos”.
El Paro General de Mujeres denunció la ola de feminicidios y transfeminicidios que azotan la región y los cuales el Estado patriarcal no atiende como lo que son en toda su dimensión: una emergencia nacional e internacional.
El Paro de Mujeres surge a partir de la movilización histórica de mujeres conocido como “El día libre de las mujeres”, el 24 de octubre de 1975 en Islandia, las mujeres fueron a huelga en el que el 90% de las mujeres dejaron de trabajar y salieron a las calles para manifestarse por la igualdad, muchos comercios y algunas fábricas de todo el país cerraron por la inasistencia de las mujeres. Las escuelas primarias y las guarderías no abrieron sus puertas, y las mujeres que se dedicaban al trabajo doméstico también se sumaron al paro. Un día de ejemplo y lucha para las movilizaciones de mujeres trabajadoras.
El 19 de octubre, las redes sociales se llenaron de imágenes, consignas y videos de las actividades que se iban desarrollando a lo largo del día, compartiendo y manteniéndose al tanto de lo que ocurría en los distintos países.
El Miércoles Negro fue una de las movilizaciones más fuertes internacionalmente, en el que no solo se mostró la unión, fuerza y organización de las mujeres en el mundo, de la misma manera se generó una fuerte sororidad entre mujeres de distintos países, que generó redes de apoyo y lucha para continuar exigiendo justicia y seguridad.
Ahora las organizaciones y colectivos feministas de distintos países, se organizanizaron para el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, en el que se plantean actividades de denuncia fuertes que impacten tanto o más que el Miércoles Negro. Es necesario salir a las calles, organizarnos y unir más fuerzas para continuar exigiendo seguridad a las mujeres y niñas. ¡Ni una muerta mas!

¡Basta de Feminicidios! ¡Basta de transfeminicios! ¡Basta de Matarnos!

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Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte.

Esta frase de la activista de Republica Dominicana, Minerva Mirabal, que fue la respuesta que dio cuan le advirtieron sobre los riesgos que corría por su activa participación política en contra del régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, ejemplifica a la perfección la trascendencia del ejemplo de resistencia que Minerva junto con sus hermanas, Patria y María Teresa, dieron a un pueblo entero.
Las Mirabal formaron parte de una generación de lucha en República Dominicana, Minerva Mirabal y su esposo Manolo Tavares fueron fundadores de las Agrupación Política 14 de Junio, fuerza opositora al régimen Trujillista.
En 1960 los agentes del gobierno, intolerante ante toda oposición, asesinaron criminalmente a las hermanas Mirabal que regresaban de visitar a sus compañeros de la cárcel en que se encontraban como presos políticos de la dictadura.
El 25 de noviembre de ese 1960 fueron encontrados los cuerpos destrozados de las tres hermanas Mirabal; Minerva, Patria y María Teresa, junto con el del Rufino de la Cruz, quien conducía el vehículo en el que viajaban. Este crimen, fue sin duda, una respuesta a la actividad política de las Mirabal.
En 1961, la vida del Rafael Leónidas Trujillo, quien había permanecido 30 años en el poder, llego a su fin, no así su régimen el que tardaría unos años más en acabar. El asesinato de las hermanas Mirabal, de acuerdo a los historiadores, es el punto de inflexión que marcó el inicio del declive de la dictadura en República Dominicana.
La lucha y el brutal asesinato de las Mirabal, conocidas como las Mariposas al interior de la Agrupación Política 14 de Junio, fue una de las razones que impulso las acciónes que acabaría primero con la vida y años después con el régimen dictatorial.
El crimen que le arrebato la vida a las mariposas no fue el único cometido durante las tres décadas de dictadura en República Dominica, ya que se estima que 50 mil personas fueron asesinadas en ese periodo, sin embargo, el asesinato de las jóvenes mujeres le puso rostro a la tragedia generada por un régimen violento.
En 1981, la fecha del asesinato de las mariposas se convirtió en un día para visibilizar la lucha de las mujeres contra la violencia. En ese año las asistentes al primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe -realizado en Bogotá, Colombia-, eligieron el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres, lo cual sería ratificado por la ONU en 1999.
Las asistentes a este encuentro denunciaron tanto los abusos de género que las mujeres viven a diario a nivel doméstico, como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura, la prisión y el asesinato por razones políticas.
Hoy en día lejos estamos de acabar con la violencia que las mujeres vivimos, y que solo en México cobra a diario la vida de 6 de nosotras. Esta causa, acabar con la violencia hacia las mujeres, hoy requiere más que nunca de nuestro esfuerzo. Para nosotras no basta con las acciones orientadas a eliminar la violencia en el espacio público, sin duda eliminar esta violencia es un requisito para que todos y todas vivíamos en paz, pero para nosotras no es suficiente, porque las mujeres enfrentamos una forma específica de violencia, por solo el hecho de ser mujeres.
De acuerdo a las estadísticas, cerca de un 50 por ciento de los asesinatos contra mujeres, se comete en el espacio privado, por un cercano -novio, esposo, padre, tío, etc-, es por eso que garantizar nuestra vida pasa por acabar con las violencias que se dan en el espacio público y por las violencias machistas que se reproducen tanto en el ámbito público como el privado.
Esta responsabilidad, sin duda, nos incluye a todos y todas, porque generar un espacio en lo público y lo privado seguro para las mujeres, es generar un espacio seguro para la sociedad en su conjunto.
Es por eso que hoy en día, requerimos retomar el ejemplo de las hermas Mirabal, organizar la indagación para enfrentar la violencia, y aquí es importante reiterar, que si la lucha no se hace de la mano de la agenda feminista no está atacando a esta epidemia en que sea convertido los feminicidios en el mundo, que es la forma más barba que toma la violencia contra las mujeres.
Hoy, se requiere de nuestro esfuerzo y nuestra participación, frente a la incertidumbre que representa el futuro en nuestra América Latina, frente los golpes a los procesos de lucha que se han venido gestando en esta región del continente, (en los cueles las mujeres hemos sido un actor importante en la defensa del territorio, los recursos naturales y nuestras soberanías), y ante la iniciativa de los grupos conservadores, racista, clasista, homofobicos y machista que avanza a pasos apresurados, como los muestra la reciente elección de Estados Unidos, país cuyos gobiernos han sido siempre una amenaza contra los procesos de lucha y resistencia en América Latina.
Es por eso que recordar a las hermanas Mirabal, su ejemplo, no puede ser más pertinente, hoy más que nunca sumar nuestros brazos a los suyos, es necesario, para que la fe de un futuro más justo para las mujeres y el pueblo nunca muera.

¡Dos años del asesinato de Malli, ni perdón ni olvido! #niunamás

Invitamos a asistir al Evento 2 años del asesinato de Malli

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Mallinali era una joven de 17 años, originaria de Puerechucho, municipio de Huetamo, era alumna de la preparatoria No. 2 “Pascual Ortiz Rubio” perteneciente a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Desapareció el 18 de mayo del 2014 en la ciudad de Morelia, dos días después, el 20 de mayo su cuerpo fué encontrado en la orilla de un canal de aguas negras de Uerétaro, municipio de Tarimbaro, cerca de Morelia. Su cuerpo presentaba múltiples marcas de golpes y señales de violencia sexual muestra de la saña con que se cometió el asesinato.
“La lucha no es solo porque se esclarezca el asesinato de mi hija, Mallinali Saucedo, sino porque no haya más jovencitas muertas, asesinadas sólo por el hecho de ser mujeres… pido justicia, porque lo que le pasó a mi hija, quien no tenía enemigo alguno ni estaba involucrada con el crimen organizado, le puede pasar a otras mujeres más” (padre de Mallinali 10-06-2014).
A dos años del feminicidio de Mallinali las autoridades no muestran avances en la investigación, no se ha dado con los culpables, han sido lentos y negligentes creando un clima de impunidad en donde el mensaje es claro, no hay seguridad para las mujeres en Michoacán y tampoco justicia que asegure que los culpables de un crimen contra ellas pague y que esto desaliente a otros a violentar a más mujeres.

Por eso seguimos exigiendo justicia para Malli, exigimos tener la seguridad de poder salir de nuestras casas sin el miedo a ser asesinadas. exijamos justicia para ella y sus familiares, un alto a los feminicidios y seguridad para todas las mujeres en Michoacán y el país.
Porque si nos tocan a una ¡Respondemos todas!
¡Justicia para Mallinali!
#VivasNosQueremos
Coordinación de feministas de Michoacán

 

 

 

Evento 2 años del asesinato de Malli

Lo que oculta el 10 de mayo

(compartimos este imperdible artículo sobre el 10 de Mayo)

de Martha Lamas
en Proceso: http://www.proceso.com.mx/82757/82757-lo-que-oculta-el-10-de-mayo


Ahora que cientos de oficinas públicas y privadas festejan el Día de la Madre, vale la pena recordar cómo surgió la celebración del 10 de mayo, y así tener una pista sobre qué significa hoy su desmedido festejo. En 1982 la SEP publicó, en su colección Memoria y Olvido, la investigación de Marta Acevedo que muestra que en nuestro país la instauración del Día de la Madre estuvo vinculada a una intervención conservadora.

El proceso social yucateco, generado por la Revolución Mexicana, alienta un movimiento feminista que realiza su primer congreso en Yucatán en 1916. Entre otras cosas, se discute la maternidad, planteándose la necesidad de libre elección y aconsejando a las mujeres cómo evitar embarazos no deseados mediante el método anticonceptivo de Margaret Sanger. A principios de 1922, cuando comienza a gobernar Felipe Carrillo Puerto, se realizan varios actos públicos de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste. Grupos de feministas hablan por todo el estado sobre la emancipación de la mujer y sus derechos. Las conferencias son traducidas al maya y se establecen comités feministas en varios lugares. No tardan las críticas al pueblo yucateco, en especial a sus mujeres: Entre marzo y abril de 1922 varios periódicos locales emprenden una campaña contra las feministas y sus propuestas “inmorales” para regular la procreación.

En este contexto, Excélsior retoma la celebración estadunidense del Día de la Madre y convoca a un festejo similar, con el apoyo decidido de Vasconcelos –entonces secretario de Educación Pública–, el arzobispo primado de México, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio. Las propuestas feministas de que la maternidad sea elegida quedan enterradas bajo la avalancha propagandística. De 1922 a 1968, todos los 10 de mayo Excélsior organiza festivales donde premia a las madres más prolíficas, a las más heroicas, a las más sacrificadas. También surge de Excélsior la iniciativa, en 1927, de construir un Monumento a la Madre, que el presidente Miguel Alemán inaugura en 1949 y que hoy es sitio de arranque de las manifestaciones feministas.
¿Qué encubre hoy el torrente discursivo y comercial del 10 de mayo? Por lo pronto, promueve la idea tradicional de la maternidad como un amor incondicional, que implica gran abnegación. Este mito recoge cuestiones reales –las madres sí suelen ser amorosas, generosas y abnegadas–, pero también encubre aspectos negativos o contradictorios del ejercicio maternal.

Atrás de la imagen de la “madrecita santa” encontramos a madres agotadas, hartas, golpeadoras, ambivalentes, culposas, inseguras y deprimidas. El mito encubre los descuidos, aberraciones y crueldades que muchas madres –sin duda víctimas a su vez– ejercen contra sus hijos. Pero, sobre todo, la hipervaloración social de las mujeres como madres y el nivel de gratificación narcisista que alienta dificultan que ellas mismas vean ese “trabajo de amor” como una labor que requiere ser compartida y contar con apoyos sociales.

La capacidad femenina de gestar y parir es considerada socialmente como la “esencia” de las mujeres. Por lo tanto, las labores de cuidado de los seres humanos se ven como una cuestión que les corresponde “naturalmente” a ellas. La maternidad es un trabajo entretejido con la afectividad que recibe la mujer a cambio de dosis más o menos elevadas de gratificación psíquica y de poder en el campo interpersonal de la familia y la pareja. Sin embargo, su desempeño es desgastante y puede llegar a ser enajenante. La familia es el lugar del trabajo no reconocido de las mujeres, en su mayoría madres.

La responsabilidad de las mujeres por este espacio privado limita su participación pública, sea laboral o política. Aunque se declara que la familia tiene superioridad moral sobre cualquier otro ámbito público, es evidente que no se prioriza políticamente a las familias con medidas que verdaderamente concilien el ámbito laboral con el doméstico: los horarios escolares no son compatibles con los laborales, escasean las guarderías, no hay servicios de cuidado para ancianos, ni lavanderías y comedores colectivos.

Cuando se habla de la maternidad sólo en términos de “destino sublime” se olvidan las horas/trabajo que implica; cuando se elogia la abnegación, se dejan de lado las privaciones que suelen acompañar el trabajo de crianza. Por otra parte, las embarazadas no consiguen empleo, las parturientas son maltratadas en los hospitales y las madres no cuentan con opciones de cuidado para sus hijos y familiares dependientes (discapacitados, enfermos o ancianos), lo que las limita laboral y cívicamente, además de cargarlas con el desgaste físico y emocional que supone atender solas a esos dependientes. Este trabajo de cuidado de los demás subordina socialmente a las mujeres y tiene consecuencias restrictivas en el ejercicio de su ciudadanía y su participación política.

El despliegue retórico del 10 de mayo echa una cortina de humo sobre la poca importancia real que se otorga a este laborioso, complejo y determinante trabajo. Y mientras la mayoría de las mujeres se conforma con la rosa roja o el regalito, las feministas seguimos insistiendo en leyes y medidas que descarguen a las mujeres de la atención de sus dependientes.

#24A Nuestro Posicionamiento en contra de las Violencias Machistas

“La revolución será purpura o no será”, se puede leer en alguno de los muchos carteles que colectivos de mujeres han hecho circular por redes sociales a propósito de la Movilización Nacional  Contra  las Violencias Machistas, también conocida como 24A .

Esta movilización, es un llamado a cerrar filas a indignarse y protestar por los crímenes que se cometen a diario contra las mujeres en México. Es un clamor a la sociedad, porque no pueden seguir siendo únicamente los grupos de feministas las que protesten por los feminicidios que se cometen en el país, las únicas que salgan a la calle cuando una mujer es asesinada y que exijan se implanten acciones para garantizar la vida  de más de la mitad de la población.

La convocatoria es para  las mujeres, pero también para  los hombres, de todas las latitudes del país, a salir a decir Ya Basta a los  miles de asesinatos cometido contra las mujeres en México, a unir la voz en ese Ni Una Más y Vivas Nos Queremos, porque sabemos que si esas frases no comienzan a tomar sentido para la población, seguirán faltándonos muchas más.

Algunas Cifras

En un periodo de 7 años de 2007 al 2014 los asesinatos de  mujeres en México se han incrementado en un 92.2 por ciento. De acuerdo con el portal animal político, que analiza  el último informe de ONU- Mujeres sobre feminicidio.

El informe de ONU- Mujeres, también apunta que de 1985 a 2014 fueron asesinadas 45 mil 178  mujeres, los que significa que diariamente la violencia cobra la vida de 6 mujeres al día.

De los 32 estados del país, en 29 los casos de homicidios cometidos contra mujeres se incrementaron. En entidades como Tamaulipas y Chiapas las cifras se cuadruplicaron, únicamente tres estados: Aguascalientes, Quintana Roo y Yucatán, redujeron las tasas de asesinatos.

De acuerdo con las estadísticas uno de cada dos feminicidios se comete en el hogar. Además 65 de cada 100 mujeres  mexicanas mayores de 15 años, ha sufrido algún tipo de violencia a los largo de su vida.

Desnaturalizar la violencia machista.

El 24A  que toma este nombres inspirados a en el movimiento de los indignados españoles, es un claro ha llamado a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y parar  esta guerra contra de los cuerpos femeninos, es un claro llamado a indignarnos por esa violencia.

Las violencias machistas  se encuentran normalizadas en los diferentes ámbitos. En el doméstico cuando se reproducen y refuerzan los roles de género que condenan a las mujeres a ideas como  que el matrimonio y el hogar son la cumbre de su felicidad, perpetuando  así la desigualdad entre hombre y mujeres.

Pero también se reproducen en las aulas donde la enseñanza de las diversas áreas del conocimiento  se invisibilizan las aportaciones de las mujeres, recordándonos  a diario que vivimos en un mundo  de hombres. Pero en las escuelas también se reproducen forma de violencia machista más explicitas, el acoso sexual,  es una constante en  las instituciones educativas.  Recientemente  diversos medios de comunicación han  hecho evidentes que este tipo de fenómenos son una realidad en las universidades mexicanas, donde además, no existen  mecanismos de denuncia y sanción y como en el resto de los casos de violencia  cometida contra las mujeres, sigue siendo la impunidad la constante.

Las mujeres no podemos caminar tranquilas por las calles sin  ser acosadas y no podemos vestir como nos plazca sin ser  culpadas por ese acoso.

Porque no queremos seguir viviendo en un mundo así, porque estamos hartas de las guerras donde los pueblos padecen la codicia de una clase, y donde los cuerpos de las mujeres y las niñas son el principal botín, en diversos sentidos; porque los ejércitos sin importar las banderas siguen violando nuestros cuerpos de mujer, porque las filas de la pobreza en el mundo siguen siendo engrosadas por mujeres, porque seguimos siendo las desposeídas al negársenos un pedazo de tierra que también trabajamos, seguimos siendo las invisibles, las nadie porque no existe ni siquiera cifras que den muestra fiel de los crímenes cometidos en nuestra contra.

Las transformaciones que nos permitan construir una mejor vida para los pueblos requiere de las mujeres y una mejor sociedad no puede ser construido si las dementadas de la mitad de la población no son incluidas.

Es por eso que decimos las grandes transformaciones serán feministas o no serán, este 24 de abril el llamado es a sumarnos es a indignarnos y a decir no más violencia machista, no más mujeres asesinadas.Salimos a las calles, porque si nos tocan a una nos tocan a todas, y cuando violentan a una respondemos todas. Que este llamado nacional sea el inicio de un movimiento feminista que logre acumular todas las voces contra las violencias machista.

¡Ninguna agresión más sin respuesta!

¡Basta ya de las violencias machistas!

¡Vivas nos queremos!

Matrioska MIR

Posicionamiento en torno a la represión de las manifestantes de Mújica #Michoacan

El día 6 de abril en el municipio de Mágica, Michoacán un grupo de mujeres fueron desalojadas de manera violenta por elementos de la Procuraduría General de Justicia y la Secretaría de Seguridad Pública  dejando como saldo un estimado de 17  mujeres presas, además de una camarógrafa lesionada a la que le fue destruida su cámara y equipo de trabajo, así mismo.

Dicho acto representa una grave violación de los derechos humanos de las  manifestantes que  lo único que hacían era a través de su derecho a la libre manifestación mostrar su inconformidad por  la arbitraria decisión del gobernador del estado, Silvano Aureoles Conejo de cambiar la sede del proyecto denominado “Ciudad Mujer”, el cual tenía planeado realizarse en el municipio de Múgica pero finalmente fue cambiado a  Huetamo, razón por  la que las inconformes realizaron una marcha el pasado martes que culminó con la toma del ayuntamiento de ese municipio.

La detención de las 19 mujeres de Múgica se desarrolla en un clima de criminalización de la protesta social, de violación sistemática de los derechos humanos y el intento de eliminar el derecho a la manifestación y libre expresión de la ideas. En el caso de Michoacán este contexto pesa aún más sobre los hombros de las miles de mujeres que diariamente padecen la violencia feminicida, el machismo y  la negativa del estado de garantizar los plenos derechos sociales y políticos de  las mujeres de la entidad.

Es por ello que la lucha de las mujeres de Múgica se circunscribe en la lucha general de las mujeres de Michoacán y de México por poder vivir una vida sin miedo. El proyecto Ciudad Mujer representa para las habitantes de este municipio, apenas un pequeño paso que el gobierno del estado está obligado emprender para dar atención a las mujeres que padecen a causa de la violencia en la entidad.

Finalmente en el marco de la movilización nacional del 24 de Abril Contra la Violencia Machista, sumamos a nuestras exigencias la restitución del daño a las mujeres de Múgica y castigo para los responsables por las arbitrariedades cometidas en su contra.

MATRIOSKA-MIR

#VivasNosQueremos concentración nacional en #morelia

#‎24A‬ ‪#‎VivasNosQueremos‬ ‪#‎Morelia‬

Atendiendo el llamado de la convocatoria nacional, en Morelia nos sumamos con el mitin político y de difusión de información en la plaza Benito Juárez del centro de la ciudad a las 5:00pm de la tarde

¡NO FALTES! te necesitamos para todas defender nuestro derecho a vivir sin miedo. ‪#‎ContraLasViolenciasMachista‬s

24 abril 2016 feminicidio

 

La importancia del 8 de Marzo para todas las trabajadoras

Hace poco más de un siglo, Clara Zetkin comunista alemana, propuso durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas que se estableciera el Día Internacional de la Mujer con el objetivo de homenajear a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones organizadas de mujeres trabajadoras contra la explotación capitalista.

Existen diferentes versiones respecto al desarrollo de este hecho histórico pero haciendo referencia del libro Pan y Rosas de Andrea D’Atri, el 8 de marzo de 1857 las obreras de una fábrica textil de Nueva York se declararon en huelga contra las extenuantes jornadas de doce horas y salarios miserables, fueron reprimidas por la policía. Medio siglo más tarde en marzo de 1909, 140 jóvenes murieron calcinadas en el incendio de la fábrica donde laboraban tras ser encerradas por sus patrones. Poco después ese mismo año hubo otra huelga de 30,000 obreras que al igual que la primera, fue reprimida pero en esta ocasión las obreras ganaron la simpatía de estudiantes, sufragistas, organizaciones populares y socialistas, entre otros sectores de la sociedad. Pero no es si no hasta 1910 durante el Congreso internacional de Mujeres Socialistas, que se propone el día y siete años después en 1917, en Petrogrado, Rusia, se instaura el día en la manifestación protagonizada por las obreras textiles bajo la consigna “Pan, paz y libertad”, la importancia de este último acontecimiento es enorme considerando que fue uno de los detonantes para el inicio de la revolución obrera en octubre de ese mismo año.

Así, el 8 de Marzo surge como la conjunción de la pertenencia de clase y de género, de la unión tanto de demandas laborales, como de aquellas que exigían el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres de la clase obrera, que ante la desesperación y precariedad en la que vivían decidieron organizarse y luchar.

Hoy en día los medios de comunicación y las instituciones del Estado se han encargado de despolitizar éste día, haciéndonos creer que lo que se debe de hacer es celebrar con flores, regalos y frases bonitas que nos hablan de lo maravillosa que es la mujer, pero que a su vez debemos de olvidarnos de nuestros verdaderos objetivos como mujeres que luchamos por la igualdad económica y social. Los medios publicitarios nos hipnotizan con “la belleza” de lo superfluo enajenándonos para hacernos obviar nuestro verdadero encuentro con el día a día, un encuentro que nos obliga a las mujeres a ser víctimas de múltiples formas de violencia, a ser explotadas y oprimidas, condenándonos a nunca ser libres.

Exigir igualdad entre hombres y mujeres es una consigna básica que aún en pleno siglo XXI no podemos dar por conquistada. Según el INEGI (2012) el 98% de las mujeres mayores a catorce años realizan algún trabajo, ya sea en el hogar, en el sector formal o ambas, mientras que en los hombres la estadística es del 94.2%. El promedio de horas dedicadas al trabajo formal de las mujeres supera al de los hombres por entre 10 y 12 horas a la semana, lo cual supone una fuerte diferencia. También en lo referente a las horas de trabajo sin remuneración económica (quehaceres domésticos o/y búsqueda de trabajo) hay un abismo entre hombres y mujeres puesto que el promedio de los hombres es de 8 a 15 horas semanales, mientras que el de las mujeres oscila entre las 28 y 44 horas semanales. Otro dato aportado por el Índice de Discriminación Salarial (2012) señala que las mujeres ganan un 5% menos que los hombres en promedio de todos los trabajos, a pesar de que el ingreso femenino sustenta aproximadamente al 40% de los hogares mexicanos. Estas cifras son solo algunas de las tantas que develan la falta de equidad bajo la cual la mujer “ejerce su derecho a trabajar” actualmente en México.

El Día Internacional de la Mujer trabajadora es un día para conmemorar, pero teniendo siempre en cuenta que es necesaria la organización y la esperanza de la eliminación de los males específicos que nos aquejan como mujeres, no sin olvidar que mujeres y hombres debemos luchar por un futuro en donde las condiciones actuales de explotación sean abolidas.

No nos dejemos llevar por propaganda vacía y carente de reflexión. Rescatemos la memoria de todas aquellas mujeres que dieron su vida para que nosotras tuviésemos un futuro digno y reconozcamos la importancia de la mujer en la historia. Que este día sirva no solo para alegrarse de ser mujeres, sino para recordar que la clase trabajadora aún necesita fuerza para impulsar la igualdad y la justicia y terminar con las atrocidades del patriarcado y el capitalismo.

Tal como lo dijera Alejandra Kollontai en su texto de 1913 sobre el día de la mujer: “El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora. Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.”

Todas y Todos a luchar el 8 de marzo

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El Día Internacional de las Mujeres trabajadoras es un día en el que recordamos a todas aquellas que lucharon antes que nosotr@s por la obtención de derechos democráticos y laborales básicos. Sin embargo la lucha aún no concluye y ahora más que nunca es necesario organizarnos pues aún quedan muchos derechos por conquistar. Nosotras creemos que una herramienta fundamental con la que contamos las mujeres es la información, por lo que tanto acceder a ella como difundirla entre otras mujeres es tarea fundamental en el largo camino por nuestra emancipación. Te invitamos a asistir a la concentración y TENDEDERO INFORMATIVO el próximo 8 de marzo a las 5:00pm, en el que habrá información sobre la situación de las mujeres hoy y cuales son nuestro derechos ¡Ven e informate con nosotr@s!
8 de marzo

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