Uncategorized

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD CON NUESTRAS HERMANAS ARGENTINAS

“Nuestras abuelas nos dieron el voto, nuestras madres el divorcio, 

y nosotras le daremos a nuestras hijas el derecho a decidir”

 

El 14 de junio de 2018 fue un día histórico en Argentina; se aprobó legalmente la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14.

A las feministas de América Latina y el mundo nos embarga la misma gran alegría que a las compañeras argentinas, la lucha histórica que han librado ha dado uno de sus frutos. El derecho que le han arrancado al patriarcado es una conquista para todas y cada una de nosotras.

Es un paso más hacia una sociedad más justa. Significa el fin de la muerte de miles de mujeres, en su mayoría jóvenes y pobres, que no podían pagar un aborto seguro en una clínica privada y “discreta”, pero sí dejaban ganancias millonarias por el alto número de prácticas en el clandestinaje.

Significa el inicio de una nueva tarea;  educación sexual y reproductiva para todos y todas, y despojar de mitos al aborto. Porque NO se está asesinando una persona, en cambio sí se le da a una mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida.

Este derecho es también para aquellas que estuvieron en contra, y que cuando la causa de nuestra lucha las alcance, en cualquiera de nuestras demandas, serán recibidas con manos solidarias.

En Argentina ahora pueden elegir cuando ser madres o no. Pueden decidir sobre su cuerpo, sin renunciar a su vida.

Su conquista es sobre todo, para las mujeres de la clase trabajadora, porque eran ellas quienes morían en las prácticas clandestinas, sobre cuyas mentes pesan los prejuicios y a quienes el sistema más se empeña en señalar y someter, eran ellas a quienes se les obligaba a ser madres sin importar su opinión o proyectos de vida. Gracias a esta lucha, se libraron de una de las cadenas.

Las seguimos de cerca, las vimos unidas y organizadas, llenando las calles de pañoletas verdes; marchando, gritando, bailando, exigiendo y celebrando su triunfo. Su ejemplo nos obliga a seguir avanzando, a hacer lo propio.

De ahora en adelante es importante no perder de vista que así como se conquista un derecho, el sistema no perderá oportunidad para querer arrebatarlo, no hay que dar cabida para que eso suceda. Esta es sólo una de las chispas que encenderá la pradera, cada triunfo es un paso para que el capitalismo patriarcal llegue a su fin.

Aunque  físicamente no estemos ahí, Matrioska celebra con ustedes y las abrazamos con toda nuestra solidaridad y camaradería.

 

¡EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR!

¡ANTICONCEPTIVOS PARA PREVENIR!

¡ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!

 

Comité Feminista, Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

México, 15 de junio de 2018.

Advertisements

El feminismo socialista como principal arma de lucha de las mujeres trabajadoras

Erika del Carmen González Huacuz[1], Dayana Génesis Sosa Freyre[2]

Porque no es su virtud femenina específica lo que le da un lugar de honor [a la mujer] en la sociedad humana, si no el valor de la útil misión que lleva a cabo, el valor de su personalidad como ser humano, como ciudadana, como pensadora, como luchadora.

-Alejandra Kollontai

INTRODUCCIÓN

La lucha de las mujeres en la búsqueda de la emancipación se enmarca en muchos contextos, a través de la historia y en numerosos referentes. Por esto podemos decir que el feminismo es un conjunto diverso de propuestas políticas que buscan transformar la realidad que vivimos las mujeres.

Desde los inicios de la revolución industrial, pasando por todos los procesos de surgimiento y consolidación del capitalismo, las mujeres hemos estado presentes en el movimiento popular, ya sea como miembros activos de los distintos procesos revolucionarios, trabajadoras en los movimientos sindicales, amas de casa luchando en contra de la carestía de la vida y el alza de los productos básicos, en pro de la participación política (como el derecho a votar y ser votadas), por el acceso a la educación en todos los niveles, por la independencia civil y económica, entre otros.

Estas propuestas abarcan ámbitos económicos, políticos y culturales, en las que el feminismo tiene varias tendencias. Tantas, que no podríamos hablar de la existencia de un solo feminismo, si no de una abigarrada comunidad de feminismos. El presente trabajo tiene como finalidad describir la propuesta del feminismo socialista, en el que son las mujeres trabajadoras el sujeto histórico.  El presente trabajo se desarrolla en tres apartados, En el primero se narra de manera somera la estructura del movimiento feminista en su conjunto, en el segundo apartado, se describe la participación de las mujeres en la revolución de octubre de 1917, posteriormente en el tercer apartado, se puntualizan los logros obtenidos a partir del proceso revolucionario, para finalmente concluir con una serie de propuestas derivadas de este proceso que se retoman por el movimiento feminista contemporáneo.

1.- Estructura del movimiento feminista.

En términos generales, existen al menos dos grandes tendencias que los dividen a los feminismos, el sexo y la clase. A estas dos tendencias se les suman una infinidad de subdivisiones que le imprimen la forma de entender situaciones concretas, como también la estructura de sus tácticas y estrategias, que cada propuesta feminista ha ido desarrollando a través del tiempo. Son al menos tres olas o momentos de estallido dentro del movimiento feminista, que sintetizan periodos de auge de consignas políticas que lograron (y logran) agrupar a las distintas propuestas feministas.

La primera ola, surge a la par de la revolución francesa cuyo programa se basaba en los Cuadernos de Quejas y Reclamaciones escritos en 1789 por la anónima Madame B.B. (D’atri, 2004). Se ubica en el nacimiento del estado nación, las consignas contenidas en los cuadernos de quejas fueron posteriormente retomados por Gouges (1789) en sus más de cuatro mil escritos revolucionarios entre los que destacan la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana y, finalmente recogidos en los debates de la época, son enunciados por Wollstonecraft (1792) dentro de la Vindicación de los Derechos de la Mujer, este texto seria clave para el inicio del camino hacia la consolidación del feminismo.

La segunda ola, que Varela (2008) describe desde el sufragismo hasta las propuestas teóricas de Simone de Beauvoir, periodo desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX y que comienza antes o después dependiendo del país al que se hace referencia. En esta ola, aquellas mujeres que ya habían luchado junto con los hombres por la independencia de su país, ahora ampliaban la lista de demandas a igualdad de derechos políticos y sociales, con el derecho al voto como principal estandarte, seguían en la agenda. Ahora se le sumaban además, la abolición de la esclavitud, el acceso a la educación, el cuestionamiento sobre la existencia de la doble jornada laboral y el trabajo doméstico. Es en este punto donde surgen las obreras, aquellas mujeres que tenían la condición de ser trabajadoras, rompían con el esquema construido para ellas en aquellos primeros años del capitalismo patriarcal: el rol de princesa doméstica, débil, obediente y pasiva, de mujer-madre. Contradicción del sistema que delinea bien Marx (1849) ya en el manifiesto comunista, cuando habla del papel de las mujeres y la conformación de los núcleos familiares. Estas mujeres se identificaban como un problema para la estructura ideológica dominante, puesto que compatibilizan la feminidad y el trabajo asalariado: participan tanto en la reproducción, el ámbito privado; como en la producción industrial, en el ámbito público.

Con ellas surgen algunas de las interrogantes que aún se plantean en los movimientos populares, en los grupos más conservadores de la burguesía, las estructuras gubernamentales, así como también dentro de la academia. Algunas de éstas interrogantes son: ¿Es compatible el trabajo asalariado con las mujeres?, ¿se tiene que poner límites al trabajo de mujeres?, ¿qué tipo de trabajador es una mujer?, ¿debe de obtener el mismo salario una mujer y un hombre?. Tratando de encontrar respuestas, se pueden hallar un vasto número de propuestas de y para las mujeres trabajadoras, se señala la importancia de Flora Tristán como precursora, con Unión Obrera (1843) y sus Peregrinaciones de una Paria (1839) y entre otras obras sientan las bases de lo que hoy conocemos como el Feminismo Socialista y el Internacionalismo Proletario[3].

La tercera ola, que es la que nos encontramos actualmente (Varela, 2008), surge en el periodo de postguerras. El surgimiento del fascismo en Europa y el estallido de la segunda guerra mundial trajeron consigo la reducción[4] de la presencia y el reconocimiento de las mujeres en el espacio público. De nuevo reinaban los discursos de domesticidad obligatoria. Sin embargo en este contexto las mujeres comenzaron a preguntarse ¿Cuál es el rol que tenemos las mujeres en la sociedad? El problema femenino se le denominó y consistía en explicar que la raíz de los problemas de las mujeres era que éstas envidaban a los hombres, e intentaban ser igual que ellos, en vez de aceptar su propia naturaleza que en palabras de Friedan (1965, p. 70) “sólo podía encontrar su total realización en la pasividad sexual, en el sometimiento al hombre y en consagrarse amorosamente a la crianza de los hijos”. Es a partir de aquí donde se delinea que el problema de la diferencia entre los sexos es político y por tanto, de ejercicio del poder.

A partir de éste proceso se suman las demandas relacionadas con el ejercicio del poder sobre el propio cuerpo, la decisión del ejercicio libre del género, las relaciones sexuales como relaciones políticas en la que la tan conocida frase de Katte Millet “lo personal es político” abandera a un época y da cuna al feminismo radical y con él a la apertura de las compuertas de una represa de la cual se desbordaría desde entonces una infinidad de propuestas políticas y teóricas feministas.  Cada una de estas olas corresponde a procesos vivos que aunque su surgimiento se enmarque en un contexto histórico definido, sus procesos de desarrollo obtienen características particulares.

2.- La participación de las mujeres en la revolución de octubre de 1917

Durante el régimen zarista las leyes hacia las mujeres rusas no eran muy distintas al resto de Europa, se habían creado escuelas para niñas, tenían acceso a la educación secundaria, no estaba  prohibido que acudieran a la universidad y las mujeres podían trabajar sin permiso del esposo. Sin embargo, esto solo tenía efecto en  la burguesía, pues las trabajadoras mantenían una tasa de analfabetismo alta y sus condiciones de vida y laborales eran deplorables.

Es por esto que desde principios del siglo XX, las obreras protagonizaron numerosas luchas sociales contra las condiciones de precariedad laboral. Las largas jornadas de trabajo nocturnas de mujeres niños y niñas,  los entornos y el acoso laboral, el deplorable salario y la persecución patronal, entre otros factores, llevaron a las trabajadoras a realizar revueltas, huelgas, destrucción de fábricas y paros de producción. Se exigía mejorar las condiciones laborales y el cumplimiento de necesidades específicas, como el permiso de maternidad.

Ante esto, Alexadra Kollontai y otras mujeres socialistas comienzan a dirigirse a las obreras, puesto que a diferencia de las feministas burguesas y del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSR)[5] consideraban que era fundamental la organización política y sindical, en conjunto con los obreros, contra el sistema capitalista. Las ideas de Kollontai encontraron concordancia con los planteamientos bolcheviques[6], razón que le costó el exilio hasta febrero de 1917.

Las luchas sociales de las mujeres no cesaron y fue en 1914, en el que un grupo de mujeres bolcheviques, entre ellas Nadezhda Konstantinovna, Inessa Fyodorovna, Anna Il’inichna Ul’yanova-Elizarova, Liudmila Nikolaevna, Konkordiya Nikolavna y Praskov’ia Frantsevna, crean el primer periódico dirigido específicamente a las mujeres trabajadoras denominado Rabotnitsa[7], cuyo objetivo era convocar a mítines y manifestaciones de masas contra la guerra y el alza de los precios. Se destaca, que el primer número hacía alusión a las diferencias entre el feminismo burgués y la lucha de las mujeres bolcheviques, marcadas aún más por la guerra, las primeras mantenían una postura de luchar para tener  condiciones iguales a los hombres, mientras las bolcheviques consideraban que era necesaria la organización proletaria contra la burguesía (Donald, 1982).

Se reporta que durante 1914 y 1917, la participación laboral de las mujeres aumento considerablemente de 26.6% al 43.4%, incrementando  la mano de obra femenina en el sector industrial, alimentario y textil, ocupando los espacios de los esposos que habían sido enviados a la guerra. Finalmente, el día 23 de febrero de 1917, las obreras textiles se declararon en huelga al grito de ¡Queremos pan!, manifestando así las necesidades más básicas de la población, puesto que las condiciones económicas y sociales se habían hecho intolerables por la participación de Rusia en la guerra. Entre éstas mujeres trabajadoras se encontraban las soldatki[8], mujeres procedentes de distintos estratos sociales, como la obrera y campesina, cuyas condiciones de vida habían empeorado aún más (Faure, 2010).

El hambre y la guerra permanecían y la protesta aumentaba, 90,000 obreras y obreros respondieron con levantamientos masivos contra el gobierno, y en esta ocasión se alzaron al grito de ¡Abajo la autocracia! y ¡Abajo la guerra!, que concluyeron en el derrumbe del zarismo y creándose un gobierno provisional del POSR menchevique. Tras la revolución de febrero, el partido bolchevique entre otros partidos, fueron legalizados Mientras, Lenin, Kollontai y otros comunistas exiliados se acercaban a la frontera para ingresar a Rusia y organizar a las y los trabajadores. (Bengoechea y Cruz, 2017)

A inicios de abril, las mujeres se movilizaron, decididas a no abandonar las calles hasta que se aprobara su derecho al voto que se ganó el 20 de julio, logrado antes que las sufragistas británicas y estadounidenses. Sin embargo esto sólo era el comienzo, las huelgas no cesaron y cada vez se reclamaban los derechos laborales de las mujeres, mostrando repudio y descontento al gobierno provisional. Mientras, obreras y dirigentes bolcheviques organizaban mítines y comités de redacción del periódico Rabonitsa, se reunían semanalmente en cada fábrica y discutían las cartas que les llegaban sobre la situación de las mujeres y sus necesidades en las distintas partes de Rusia

Entre septiembre y octubre, se desarrolla un profundo proceso de concientización social, que permite a los bolcheviques ganar a la mayoría de las y los obreros. El Partido Bolchevique resaltaba la necesidad de crear igualdad entre mujeres y hombres, comenzando por las relaciones familiares, tal como lo describe Lenin en su discurso que aparece en la antología de Vermeersch y Fréville:

Las obreras deben tomar mayor parte en las elecciones. Único en el mundo, el poder de los Soviets ha sido el primero en abolir completamente todas las viejas leyes burguesas, las leyes infames que consagraban la inferioridad legal de la mujer y los privilegios del hombre, notablemente en el matrimonio y las relaciones con los niños. (Vermeersch & Fréville, 1951)

La participación de las obreras previo y durante la Revolución de Octubre de 1917 fue vital para su realización, tal como lo menciona Lenin en su discurso al primer congreso Panruso de obreras[9] “Una revolución socialista no es posible sin una larga representación de una fracción de las mujeres trabajadoras.” (Vermeersch & Fréville, 1951)

3.- Logros de la Revolución de Octubre para las mujeres

Autoras ya señalan la invisibilización de la participación de las mujeres en los distintos movimientos sociales y revoluciones. Sin embargo, contrario a lo que pareciera, las propuestas realizadas durante la revolución de octubre no sólo resaltan la participación de obreras y militantes del Partido Comunista, también marca una diferencia clave con las revoluciones burguesas, puesto que no sólo reivindica los derechos de las mujeres y establece con principal interés su emancipación si no que propone mecanismos prácticos para realizarlo.

Goldman (1993), especifica que la idea bolchevique acerca de la emancipación de las mujeres se basa en cuatro aspectos fundamentales: “La unión libre, la liberación femenina a través del trabajo asalariado, la socialización de la labor doméstica y la extinción de la familia”. En 1918 se crea el Código familiar, este establecía el divorcio por la petición de cualquiera de las partes, creó igualdad bajo la ley entre hombres y mujeres en lugar de catalogar a los hijos e hijas como legítimo(as) e ilegítimo(as), se crea un término para cubrir a los hijos de padres que no estuvieran casados, que para asegurar la manutención por parte de ambos padres. (Bengoechea y Cruz, 2017)

En el ámbito laboral, se otorgó la igualdad salarial[10], se prohibieron las jornadas nocturnas de las mujeres y el trabajo infantil. El programa de seguro de maternidad[11] fue uno de los más grandes logros de las mujeres trabajadoras, éste otorgaba 8 semanas de licencia de maternidad reenumerada plenamente, espacios de descanso en las fábricas para la lactancia, servicios médicos gratuitos antes y después del parto, así como bonos, administrado por la Comisión para la Protección de Madres e Infantes encabezado por la Dra. Vera Lebedeva. (Bengoechea y Cruz, 2017)

Se le suman a la aprobación de éstas leyes, la insistencia de que para alcanzar la emancipación de las mujeres era necesaria su liberación del trabajo doméstico, por lo que se crea en agosto de 1919, el Departamento de las Mujeres del Partido Bolchevique Zhenotdel[12], compuesto por trabajadoras, campesinas y amas de casa, con la finalidad de realizar trabajo específico entre las mujeres. Se lograron organizar congresos y conferencias, analizando  las necesidades de las mujeres trabajadoras, impulsándolas a la participación  dentro de los sindicatos y el Partido. Entre las cosas que crearon fueron: las guarderías, comedores colectivos, lavanderías, entre otras, con el objetivo de la eliminación de limitaciones de las mujeres con pareja y familia. Se dio a todas las mujeres el derecho a ser miembros de los consejos rurales y a ser cabeza de familia. En noviembre de 1920, se legalizó el aborto, mediante un decreto que denunciaba la legislación penalizadora de los otros países, así mismo se revocaron las leyes contra actos homosexuales y las formas de actividad sexual consensual (Bengoechea y Cruz, 2017). Finalmente, consideraban que la “prostitución no es compatible con la república obrera soviética por una tercera razón: no contribuye al desarrollo y fortalecimiento ni de un carácter de clase ni del proletariado y su nueva moral.”, no establecieron castigos legales, en su lugar, se centraron en  abordar las causas de la misma, mejorando las condiciones laborales y de vida de las mujeres. (Kollontai, 1921)

CONCLUSIONES

Las consignas feministas de las distintas olas son el legado de generaciones de mujeres que lucharon por un mejor mundo y que hoy se abanderan en lo que se conoce como la agenda feminista. Una gran parte de esta agenda corresponde a las propuestas realizadas por primera vez durante esos convulsos años entre revoluciones y tienen un evidente carácter socialista.

Las bolcheviques marcaron una pauta a las luchas y teoría feminista, pues plantearon como sujeto de sus luchas a las mujeres trabajadoras como quienes deberían de disfrutar de los beneficios de los logros feministas, planteando claramente la división de clases.  Sus propuestas de análisis teórico cuestionaban de manera crítica las propuestas de emancipación de las mujeres, y mantuvieron un constante debate con las feministas de la época. Además, llevaron a la práctica sus propuestas por medio de la concientización y organización de las obreras a la par de sus compañeros obreros.

Esto último, aún aqueja las luchas feministas actuales, y los debates entre las distintas propuestas feministas se mantienen constantes. Es interesante señalar los estragos producto del proceso de institucionalización del movimiento feminista que se enmarca en las propuestas neoliberales que hicieron que el movimiento feminista se fragmentara y privatizara. Quedan por revisar y retomar las propuestas teóricas que las mujeres socialistas desarrollaron.

Bibliografía

  • Badcock, S. (2004). Women, Protest, and Revolution: Soldiers. Wives in Russia During 1917. International Review of Social History, 49(1), pp. 47-70
  • Bengoechea, S. & Cruz Santos, M. (2017) Mujeres en la Revolución rusa. Revista VientoSur. (150), pp. 18-25
  • D’atri, Andrea. (2004). Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo. Argentina: Ediciones Las armas de la crítica. ISBN: 987-21408-0-4
  • Donald, M. (1982).Bolshevik activity amongst the Working Women of Petrograd in 1917. International Review of Social History, 27(2), pp. 129-160
  • Faure, C. (2010). Enciclopedia Histórica y Política de las mujeres: Europa y América. España: AKAL
  • Friedan, Betty. (1963). La mística de la feminidad. Madrid: Ediciones Cátedra. ISBN: 978-84-376-2617-8
  • Goldman, W. (1993). La Mujer, el Estado y la Revolución: política de la familia soviética y vida social. Argentina:Ediciones IPS
  • Gouges, Olympe. (1789). Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana. Recuperado de: http://clio.rediris.es/n31/derechosmujer.pdf
  • Kollontai, A. (1921). La prostitución y cómo combatirla. Recuperado de: https://www.marxists.org/espanol/kollontai/1921/001.htm
  • Marx, Karl. (1849). Manifiesto del Partido Comunista. Recuperado de: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm
  • Tristan, Flora. (1986). Peregrinaciones de una paria. Madrid: Istmo. ISBN: 8470901524
  • Tristan, Flora. (2005). La Unión Obrera. Barcelona: Debarris. ISBN: 9788493389857
  • Varela, Nuria (2008). Feminismo para principiantes. 2ª ed. Barcelona: Ediciones B. ISBN DIGITAL: 978-84-9019-565-9
  • Vermeersch, J. & Fréville, J. (1951). Mujeres y el Comunismo. Antolgía de los grandes textos del marxismo. Paris: É D I T I O N S S O C I A L E S
  • Wollstonecraft, Mary. (1792). Vindicación de los derechos de la mujer. España: Istmo. ISBN: 9788470904646

[1] L. E. por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, erikaghuacuz@gmail.com

[2] Pasante de L. RCI. por la Universidad Latina de América, genday_sf@hotmail.com

[3] Propuesta por Tristán antes incluso de la existencia de la primera internacional en 1864.

[4] A pesar de la fuerza política que llegaron a tener los movimientos feministas de la época.

[5] De tendencia marxista. Posteriormente se dividió en dos grupos: mencheviques (socialistas moderados que creían que Rusia aún no estaba lista para la revolución) y los bolcheviques (si creían que estaban las condiciones para la revolución, en este grupo se encontraba Lenin). Kollontai se había afiliado años antes al grupo de los mencheviques sin embargo años después cambio su postura a la de los bolcheviques.

[6] Propuestas expuestas en el periódico Pravda.

[7] Obreras

[8] Esposas de los soldados enviados a la guerra.

[9]  Llevado a cabo el 19 de noviembre de 1918

[10]  Mismo trabajo por las mismas horas laboradas entre hombres y mujeres.

[11]  Diseñado por Kollontai.

[12] “Sección de la Mujer”

Violencia hacia las mujeres y las ‘nuevas’ leyes en México

Es un hecho que la presencia de tropas militares y fuerzas irregulares en el territorio nacional incrementa la violencia contra las mujeres, ha sido ampliamente documentado que cuando irrumpe el ejército y la marina en las poblaciones se elevan los abusos contra niñas, adolescentes y mujeres. Se argumenta al respecto que la violencia generalizada hacia ellas se identifica como una forma de control a la población puesto que son consideradas por las instituciones represivas como el eslabón más débil mediante el cual causan no sólo tortura directa hacia las víctimas si no que buscan quebrar la resistencia del colectivo.

La tortura sexual es un método represivo que utilizan las fuerzas armadas del Estado, ya sea en situaciones de guerra o en situaciones de crisis institucional, para aleccionar a las mujeres que deciden salir a luchar. El método implica amedrentamiento verbal; amenazas de violación, muerte o desaparición; abuso sexual y violación con todo tipo de objetos, desde la introducción de los dedos hasta palos, toletes y objetos punzocortantes.

Señala Amnistía Internacional (AI) que la utilización de violencia sexual es una práctica habitual e institucionalizada dentro del ejército mexicano, sobre todo hacia las mujeres y aquellas personas que no encajan dentro de las convenciones del género binario. Documentan que a pesar de que existe un número exorbitante de denuncias de violencia sexual hacia mujeres por miembros de las fuerzas armadas, el Ejército ha respondido a sus peticiones de información con la respuesta de que “ni un solo soldado había sido suspendido del servicio por violación o abuso sexual” y según información brindada por la marina “sólo cuatro marinos habían sido suspendidos […] un marino condenado a prisión por abusos sexuales solo fue apartado temporalmente del servicio”.

Las mujeres jóvenes, de bajo nivel educativo y con escasos ingresos corren especial peligro de ser detenidas por la policía o el Ejército. Las numerosas capas de discriminación que sufren estas mujeres se entrecruzan de una manera que las margina aún más e incrementa el peligro de que sean víctimas de abusos y violaciones de derechos humanos. Los estereotipos de género desempeñan un papel específico en la tortura u otros malos tratos de que son objeto las mujeres y las personas que no encajan en las convenciones de género, en la medida en que se utilizan prácticas específicas para infligirles dolor y sufrimiento y garantizar la impunidad de los responsables de esos abusos.

Algunos datos que arrojan estudios de AI para 2016, señalan que todas las mujeres detenidas por el ejército sufrieron algún tipo de violencia, en los que se presentó violación en cada 8 de 10 arrestos realizados por la marina y del total de las mujeres que se encontraban embarazadas en el momento de la violación el 80% reportó haber sufrido un aborto como consecuencia, 80 porciento fue objeto de insultos misóginos, el 91 porciento fue amenazada ella y su familia, entre otros abusos.

Los tipos de violencia en las detenciones a mujeres tienen como características el ser ocultados por la autoridad y utilizar métodos que tienen como finalidad no dejar marcas o rastros visibles. Algunas de estas prácticas son: palizas brutales amenazas de violación o violación a ellas y sus familias, semiasfixia, descargas eléctricas en los genitales, manoseo de pechos y pellizcos en los pezones; violación con objetos, dedos, armas de fuego y penes, así como tortura psicológica. En caso de que las mujeres se encuentren embarazadas la violencia se centra en el embarazo, como golpes en el vientre.

De las 100 mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional, 41 dijeron que las habían semiasfixiado con una bolsa de plástico u otro objeto similar. 75 mujeres fueron manoseadas en los pechos, 36 en los genitales y 30 en los glúteos. El 94%de las entrevistadas fueron insultadas durante su arresto, siendo el principal motivo el hecho de ser mujer. El 91% de las mujeres fueron amenazadas. El 66% de las mujeres recibieron descargas eléctricas, de las 100 mujeres 16 recibieron en los genitales, 7 en los pechos y 5 en las piernas.

Esta violencia tiene la finalidad de deshumanizar a las mujeres, siendo un castigo ejemplar contra las que decidimos organizarnos para disuadirnos de hacerlo; esto no podría garantizarse sin la función específica de policías y militares, ya que las violaciones no son producto de la excitación momentánea sino de una orden directa desde el Estado que busca quebrar a las mujeres para que no cuestionemos todo lo que nos rodea, sobre todo este sistema que nos explota doblemente, afuera con los trabajos más precarios y en el hogar realizando todas las tareas de forma gratuita o para obtener confesiones durante el arresto y los primeros interrogatorios.

El Estado protege y recompensa a los militares al no castigarlos por estos hechos, dándoles la seguridad de poder seguir manteniendo este tipo de prácticas represivas ya el fuero militar y los esquemas de juicio por corte militar imposibilita penalizar a los culpables.

Ante todo esto, queda claro que la Ley de Seguridad Interior no solo es un retroceso en los derechos humanos sino además una situación atroz para las mujeres,  pues otorga poder absoluto a las fuerzas armadas a violentar y asesinar a las mujeres y que esto quede impune.

Recordemos los casos de las tres tzeltales violadas en Chiapas (junio 4, 1994); 2 tlapanecas violadas en Zopilotepec, Atlixtac de Álvarez, Guerrero (diciembre 3, 1997); 12 mujeres violadas en la zona Loxicha, en Oaxaca (1997); 2 mujeres violadas de Barrio Nuevo San José, Tlacoachixtlahuaca, Guerrero (abril 21, 1999); una mujer agredida sexualmente en Barranca Bejuco, Acatepec, Guerrero (febrero 16, 2002); una mujer violada en Barranca Tecuani, Ayutla de los Libres, Guerrero (marzo 22, 2002), 13 víctimas de violación en Castaños, Coahuila, el 11 de julio de 2006. Todas ejercidas ejercida por militares. Las víctimas siguen sin acceder a la justicia.

Las mujeres en la ciencia.

Las diferencias de género han influido en la construcción del conocimiento científico. Sin embargo, se considera por muchos que la idea de una critica feminista a la racionalidad científica se aproxima más a la blasfemia que a la crítica social.

Las construcciones sexo-genéricas han significado al mundo y la producción científica no ha sido la excepción. Sin embargo, no será, sino hasta el momento en que la participación de las mujeres en la ciencia fue aumentando, que se denunció la omisión de las necesidades de las mujeres a la hora de generar conocimiento.

Bajo el argumento de la cientificidad del conocimiento, las criticas feministas hacia la construcción del conocimiento científico no se han tomado con seriedad. No obstante la denuncia sigue presente. El mundo de la ciencia generalmente ha respondido a necesidades cruzadas por el género, la clase e incluso la raza.

Es así que la producción del conocimiento científico carece de una mirada incluyente y por tanto, es discriminadora. La concepción androcéntrica que la genera ha omitido la resolución de problemas que tomen en cuenta las necesidades básicas de las mujeres. Sobre todo de las mujeres pobres pertenecientes a una clase trabajadora que carecen de un acceso digno a la salud y a la educación.

La exclusión que ya por sí misma genera la pobreza es aún mayor para las mujeres. Hoy 8 de marzo, es pertinente volver a enfatizar que las mujeres hemos vivido una discriminación constante en casi todos los aspectos de la vida.

De ahí mi interés en denunciar cómo la ciencia ha dejado una deuda gigante con las mujeres. En primer lugar negando a las mujeres el acceso en igualdad de condiciones a la educación y a los espacios en donde se genera el conocimiento y en segundo construyendo un conocimiento que excluye a las mujeres de los beneficios que los avances científicos vienen produciendo. Cabe señalar que en ambos, todavía se hace más grande la brecha cuando se habla de las mujeres pobres.

Si bien en teoría, la supuesta objetividad científica queda al margen de la crítica feminista, se ha demostrado que no es así.

Para el feminismo en la ciencia surge la siguiente pregunta: ¿acaso podemos imaginar cómo sería una forma científica de búsqueda del saber que prescindiese de la distinción entre la objetividad frente a la subjetividad,  entre razón frente a emociones, entre mente frente a cuerpo, en general, entre términos asociados con la masculinidad frente a términos asociados con la feminidad?

El feminismo es un movimiento político para el cambio social, entonces ¿cómo puede incrementar la objetividad de la investigación una indagación tan politizada? Ello considerando la idea implantada de que la ciencia y la sociedad están separadas desde un punto de vista analítico; idea, por cierto, errónea pues cualquiera puede ver que las idiosincrasias de los investigadores individuales han influido en la historia de la ciencia. Y más aún, las prioridades de financiación de la economía y del estado influyen en la selección de temas prioritarios para la investigación.

Entonces, si estos factores sociales e incluso ambientales influyen en la historia de la ciencia, ¿qué nos impide pensar que la ciencia no responde a una construcción patriarcal del conocimiento?¿Se tiene que demostrar que las leyes de Newton o de Einstein son sexistas con el fin de aportar un razonamiento aceptable sobre el carácter sexista de las ciencia?

En los últimos 20 años, el número de mujeres mexicanas que ha decidido estudiar carreras científicas se ha multiplicado casi 11 veces; no obstante, su participación en apoyos para becas de postgrado, plazas de trabajo o membresías del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) no ha rebasado el 30%.

Pero, ¿cuántas de ellas dirigen facultades, centros o institutos de investigación científica? ¿Cuántas son rectoras? ¿Cuántas presidentas de sociedades científicas o secretarias de Estado?

¿Por qué sigue siendo tan evidente le segregación de género en el conjunto del personal científico, después de más de un siglo de intentar las mujeres introducirnos en el ámbito de la ciencia? Más en concreto, ¿por qué se han opuesto tan reiteradamente las instituciones a la educación de las mujeres para las carreras de ciencia, al empleo de estas en los quehaceres científicos y a la evaluación de su trabajo en la ciencia para que merezcamos un reconocimiento público y un apoyo institucional equiparable al de los hombres?

En Women Scientist in America, Margaret Rossister muestra que las luchas de las mujeres para acceder a la ciencia a finales del siglo XIX y principios de XX se desarrolla en dos contextos generales que fijaron los límites de sus posibles logros. “El lugar subordinado que, históricamente, ocupan en la ciencia (y, en consecuencia, su invisibilidad incluso para los historiadores de la ciencia avezados) no fue una coincidencia ni se produjo por falta de méritos por su parte. Se debió al enmazcaramiento intencionado de su presencia en el ámbito de la ciencia a finales del siglo XIX”.

Hacia 1940, hubo un incremento del número de mujeres científicas que trabajan en diversos campos e instituciones como consecuencia de un ciclo de luchas heroicas. Sin embargo, este crecimiento se produjo al precio de aceptar trabajos segregados y reconocimiento insuficiente.

Previo a este incremento, se fundaron colegios universitarios femeninos que comenzaron a ofrecer educación científica a las mujeres, sobre todo en los Estados Unidos. Sin embargo, la justificación pública de esos centros universitarios, era que las mujeres educadas podrían criar unos hijos mejores. “Casi nadie podía prever que las mujeres de clase media trabajasen fuera de casa -o votasen- o quisieran hacerlo. Sin embrago, criar y enseñar a unos hijos, que sí trabajarían y votarían, se consideraban  unas tareas tan abrumadamente importantes y merecedoras de una dedicación plena que parecía conveniente que las madres se educasen en el nivel de secundaria y, más tarde, en el universitario”.

Por lo tanto, las oportunidades a disposición de las mujeres educadas estaban limitadas por estereotipos familiares de género que las limitaban a sentimientos y conductas suaves, delicadas, emocionales, no competitivas y asistenciales. Mientras que el estereotipo de la ciencia se llegaba a contemplar casi como polo opuesto: duro, riguroso, racional, impersonal, masculino, competitivo y no emocional. Situación que dejaba y nos deja a las mujeres científicas atrapadas entre dos estereotipos: como científicas, somos mujeres atípicas; como mujeres, somos científicas raras.

Hay estudios actuales que ponen en evidencia la persistencia de estas pautas señaladas por Rossiter. En estos estudios se pone en manifiesto que los efectos de los estereotipos de género, que comienzan en la cuna y van acumulándose hasta la edad adulta, desaniman a las mujeres y estimulan a los hombres hacia actitudes y pensamientos necesarios para desenvolverse en trabajos científicos, matemáticos y de ingeniería.

De este modo indica Rossiter que lo ‘científico’ y lo ‘masculino’ son constructos culturales que se refuerzan entre sí, así es cómo en la ciencia, más que en cualquier otra ocupación, la simple presencia de algunas mujeres despierta en la mente de los hombres la amenaza de la feminización y, por lo tanto, de desafío de su propia identidad de género.

Es por ello que denunciamos la exclusión de las mujeres en las instituciones del conocimiento. Exigimos apertura total a las universidades, denunciamos el techo de cristal y exigimos que las mujeres de la clase trabajadora podamos acceder al conocimiento científico.

1° DE MAYO es también de las trabajadoras

Compartimos el contenido del volante que fué difundido durante la marcha del 1ero de mayo del 2018 en Morelia:

Exigir igualdad entre hombres y mujeres es una consigna básica que aún en pleno siglo XXI no podemos dar por conquistada. Según investigaciones del COLMEX las mujeres ganan un en promedio, de entre 6% y 8% menos que los hombres realizando el mismo trabajo, a pesar de que el ingreso femenino sustenta aproximadamente al 40% de los hogares mexicanos. De las mujeres ocupadas, 23.3% trabajan por cuenta propia, 2.3% son empleadoras y 7.5% no recibe remuneración por su trabajo. Dos de cada tres mujeres ocupadas (66.9%) son subordinadas y remuneradas, de ellas, 37.7% no cuenta con acceso a servicios de salud como prestación laboral, 41.9% labora sin tener un contrato escrito, más de la tercera parte (33.8%) no cuenta con prestaciones laborales, solo una de cada dos trabajadoras subordinadas (55.2%) goza de vacaciones pagadas, 62.6% recibe aguinaldo y 16.9% reparto de utilidades. Estas cifras son solo algunas de las tantas que develan la falta de equidad bajo la cual la mujer “ejerce su derecho a trabajar” actualmente en México no sin olvidar el acoso sexual que se presenta en el ámbito laboral. (INEGI 2017)

Con respecto al trabajo doméstico no remunerado las mujeres destinan más horas con 65% de tiempo total a diferencia de los hombres con un 22.8%, porque las mujeres cubren el 77.5% del total de las horas destinadas a labores domésticas y de cuidados sin sueldo; lo que en algunos casos representa una segunda jornada laboral. En el 2016 el trabajo doméstico y de cuidados fue de 4, 663,948 Millones de pesos representando el 23.2% del Producto Interno Bruto del país.

El hecho de que estas actividades se concentren en las mujeres implica que su contribución al bienestar de los hogares y al funcionamiento de la economía queda oculta, por lo que, el reconocer las labores domésticas y de cuidados no remuneradas que se realizan en el hogar permite, entre otras cosas, tener una mirada integral sobre el total del trabajo de las mujeres en la economía nacional.

¡Este 1º de mayo, Día internacional de las trabajadoras y los trabajadores existe para recordar que es necesaria la organización y la esperanza de la eliminación de los males específicos que nos aquejan como mujeres, no sin olvidar que mujeres y hombres debemos luchar por un futuro en donde las condiciones actuales de explotación sean abolidas!

 

¡PORQUE UNA MUJER QUE LUCHA ES UNA MUJER LIBRE!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA, VENCEREMOS!

Comité Feminista-Matrioska

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Ni perdón, ni olvido ¡Justicia para Malli!

(Documento leído en el Foro Universitario “Por mi derecho a estudiar sin que me maten”)

20 de mayo de 2014 Aparece en las noticias el asesinato de Mallinali Saucedo de 17 Años, Originaria de Puerechucho municipio de Huetamo, estudiante de la preparatoria Pascual Ortiz Rubio de la UMSNH, joven que como tantas otras tiene que verse en la necesidad de dejar el núcleo familiar y mudarse a las capitales de sus estados para poder seguir continuando sus estudios, jóvenes que tienen que venir a vivir a ciudades en donde algunas veces no conocen a nadie, no conocen las calles, etc.

Malli desapareció el 18 de mayo de 2014 en la ciudad de Morelia, dos días después, su cuerpo fue encontrado en las orillas de un canal de aguas negras de Uruetaro municipio de Tarimbaro. Su cuerpo presentaba múltiples marcas de golpes (más de 40 señala su padre) y señales de violencia sexual, muestra de la saña con que fue realizado el asesinato.

A tres años del asesinato de Malli las autoridades universitarias no se han posicionado, no han salido a dar la cara y a exigir se esclarezcan los casos de una chica que fue estudiante de la preparatoria número 2 de la UMSNH. Así mismo las autoridades estatales no han presentado avances ni esclarecimiento alguno de los hechos, no se ha localizado a los culpables, han sido lentos y negligentes creando además con esto un clima de impunidad en donde se deja ver claramente que no hay seguridad para las mujeres en el estado.

El feminicidio es el asesinado de mujeres por el simple hecho de ser mujeres, crimen que se sustenta en la completa tolerancia y complicidad de los gobiernos. En este sentido, no solo es producto de quien lo ejerce de manera directa, sino que forma parte de una violencia estructural hacia las mujeres cuya base es la tolerancia de los gobiernos en turno, pues son cometidos en un ambiente de absoluta impunidad, que permite que no exista ningún costo para el asesino, a la vez que se atemoriza a la población y en especial a las mujeres ya que con estos sucesos, nos damos cuenta, que si asesinan a una pueden hacerlo de igual forma con cualquiera de nosotras.

“En cuanto al tema de los feminicidios, citando a la Doctora Julia Monárrez Fragoso, quien retomando el marco teórico propuesto por de Diana Russell caracteriza al feminicidio como el resultado de la relación inequitativa entre los géneros; la estructura de poder y el control que tienen los hombres sobre las niñas y mujeres que les permite disponer sobre sus vidas y sus cuerpos, decidiendo ellos el momento de la muerte; los motivos a los que se recurre para justificar el asesinato; los actos violentos que se ejercen en el cuerpo de la víctima; la relación de parentesco entre la víctima y el victimario; los cambios estructurales que se dan en la sociedad; la falta de investigación y procuración de justicia por parte de los aparatos designados; lo que implica necesariamente la responsabilidad y/o complicidad del Estado.”

En México 2 de cada 3 mujeres han sufrido algún tipo de violencia (simbólica, sexual o física) por día se comenten entre 6 y 7 casos de feminicidios y se encuentra entre los 25 países en el mundo con una tasa elevada de feminicidios. Michoacán se encuentra en el 5º lugar de los estados con mayor tasa de defunciones femeninas con presunción de homicidio.

Según datos de la red de mujeres en contra de la violencia feminicida en Michoacán de los 1400 casos de asesinatos de mujeres en el estado, solo 50 de cada 100 casos se tipifica como feminicidio.

De los 750 casos que se han enmarcado como feminicidios: 38 de cada 100 mujeres se desconoce la causa de la muerte, 28 de cada 100 se desconoce la identidad de la víctima, 65 de 100 de mujeres se desconoce dónde fueron asesinadas y 43 de cada 100 mujeres las autoridades no han brindado información alguna.

La forma más comunes en que son asesinadas las mujeres por razones de genero son: 19 de cada 100 mujeres fueron asesinadas a golpes, 24 de cada 100 mujeres fueron asesinadas con arma de fuego, 13 de cada 100 mujeres fueron estranguladas, ahorcadas o ahogadas, 13 de cada 100 mujeres fueron atacadas con armas cortantes o punzocortantes y 31 de 100 mujeres fueron asesinadas de otras maneras.

“Los municipios donde más casos se reportaron en estos años son Apatzingan, Los Reyes y Peribán, Zamora, La Piedad, Tarimbaro, Morelia, Uruapan y Lázaro Cárdenas, sin embargo no se exentan los demás municipios de presentar casos que por la falta de información o la pésima actuación de las autoridades se desconoce si se ha levantado o no el registro.”

Consideramos que el estado mexicano ha fomentado o ha sido responsable directo o cómplice, al tolerar, perpetuar y permitir la violencia sistémica contra las mujeres con total indiferencia. La violencia contra las mujeres tiene un vínculo directo con el ejercicio del poder en general y particularmente con el poder político del estado.

Es por eso que el asesinato de Mali forma parte de todo un sistema que no funciona, que no brinda seguridad y que ni siquiera hace nada por esclarecer los casos y brindar justicia a las familias de las que desgraciadamente han sido víctimas.

Las autoridades no tienen la capacitación necesaria para tratar dichos eventos, pues `por lo regular toman el papel de juez y se colocan del lado del victimario, la investigadora Susana Velázquez sostiene que dentro del imaginario social la victimización del genero mujer, por lo menos se manifiesta en dos vías: una avala y sostiene los estereotipos femeninos de vulnerabilidad, debilidad y sumisión. Otra sostiene que las mujeres son las responsables de precipitar las conductas de los varones a través de la provocación.

¿Cómo funge el Estado ante estas situaciones de violencia? El Estado, la máxima autoridad, se mantiene indiferente en materia legislativa, lejos de canalizar en acciones concretas y eficientes para la prevención y atención de la violencia que viven las mujeres. Las mujeres son excluidas y olvidadas en materia de seguridad por el Estado Mexicano, ello porque en casos de feminicidio, violación y abusos sexuales se ha mantenido indiferente, perpetrando de esta manera un ambiente de violencia en donde las mujeres somos las más afectadas.

“Es importante mencionar que al tener el Estado un carácter de clase, éste tipo de violencia que se ejerce contra las mujeres también tiene una dimensión clasista; no es casual que los feminicidios y las múltiples formas de violencia en éstos casos tengan generalmente el rostro de mujeres trabajadoras. Considerar esto, implica reconocer que existe una complicidad directa entre el estado y los intereses de clase que defiende.”

Y no solo del estado sino que es un problema más de fondo. El capitalismo y el patriarcado como sistemas de poder se sustentan y complementan uno a otro. Como bien lo señala Andrea D`Atri “si bien no surge con el capitalismo, la opresión de las mujeres adquiere bajo este modo de producción, rasgos particulares convirtiendo al patriarcado en un aliado indispensable para la explotación y el mantenimiento del status quo”.

El caso de Mallinali es lamentable pero al igual que ella muchas otras mujeres han sido víctimas de este sistema violento en el que vivimos, es por eso que creemos que esta fecha además de recordar a Malli y exigir justicia por ella, esclarecimiento de los hechos y el posicionamiento de las autoridades universitarias, también debe ser una fecha para alzar la voz en contra de todos estos casos lamentables y dolorosos y exigir justicia por todas y cada una de nuestras hermanas que han sido víctimas de feminicidio.

Debe ser una fecha en la que podamos dejar en claro que las mujeres también tenemos derecho a ingresar a las universidades (ya que los exámenes de ingreso además de ser clasistas también son machistas), desarrollarnos de manera plena en ellos, libres de acoso por parte de profesores y alumnos, tenemos derecho a desarrollar nuestra intelectualidad a la par que nuestros compañeros hombres, y además, tenemos derecho de estudiar y que se nos garantice seguridad, ya sea dentro de los centros educativos como en los sitios públicos, tenemos derecho a trasladarnos al lugar donde deseemos ejercer nuestro derecho a estudiar, tenemos derecho a hacerlo sin miedo y sobre todo tenemos derecho a que no nos maten.

Ahora más que nunca es necesario que las mujeres nos organicemos para exigir que se nos garantice la vida y la seguridad. Manteniendo una constante vigilancia de los funcionarios en el cumplimiento de sus cargos públicos y de los procedimientos que llevan a cabo en materia de seguridad. Y en conjunto con el resto de las organizaciones populares que luchan por la defensa de los derechos democráticos en México, crear conciencia sobre la violencia feminicida como un problema social y que como tal, es necesario que la sociedad en general salga a las calles a rechazar cualquier tipo de violencia contra las mujeres. Es urgente exigir justicia para los casos de mujeres que han sido asesinadas en el país y en nuestro estado, los cuales pocas veces son resueltos.

Cuando un pueblo ve como normal la violencia contra las mujeres, es signo de una ceguera crónica, de una normalización de la violencia y de una profunda indiferencia ante el dolor de cientos de familias que aun lloran las muertes de sus mujeres, la indiferencia ante miles de mujeres que son violentadas día a día dentro de sus hogares, centros de estudios o centros de trabajo, espacios que deberían representarle seguridad.

Por todo lo anterior llamamos a la memoria, indignación y protesta por casos como el de Mallinali y que su caso al igual que muchas otras mujeres aún no se ha resuelto. Demandamos así mismo un alto total a la violencia contra las mujeres, justicia en los casos de feminicidio y castigo a los culpables ante estos casos tan atroces.

 

¡Alto a los feminicidios! ¡justicia para Malli!

¡una mujer que lucha es una mujer libre!

 

8 de marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora

El Día Internacional de la Mujer trabajadora es un día en el que recordamos a todas aquellas mujeres que han luchado por la obtención de derechos democráticos y laborales básicos. Sin embargo la batalla aún no concluye;  y ahora más que nunca es necesario organizarnos pues aún quedan muchos derechos por conquistar.

El 8 de marzo de 1910 se reunieron en la Casa del Pueblo de Copenhague, Dinamarca,  99 mujeres socialistas provenientes de 17 países diferentes. De las primeras  acciones que se postularon en dicho encuentro,   fue establecer un día  internacional de acción a favor de los derechos de las mujeres trabajadoras. Clara Zetkí (comunista alemana  organizada por la Segunda Internacional) diría: “De acuerdo con las organizaciones sindicales y políticas con conciencia de clase del proletariado en cada país, las mujeres socialistas de todos los países organizarán un Día de la Mujer cada año”,  con el objetivo de  rendir  memoria a  las obreras caídas en movimientos  en EEUU;  momentos históricos lamentables.  Pues fue en ese  mes de  marzo,  primero en el año de 1857 en donde cientos de obreras textiles de Nueva York de la Cotton Textil Factory en estado de  huelga, demandando la reducción de la jornada laboral,  fueron quemadas al ser incendiad la fábrica donde se ubicaban (posiblemente por los propios patrones). Después, en  1908, en la misma fábrica, se presentó otra  huelga de obreras textileras,  compañeras que fueron brutalmente reprimidas por la policía y  aparecieron 129 quemadas y otras 200 heridas. Finalmente  en 1911  se realizaría  la primera marcha del día de la mujer, que  fue consolidándose en los años siguientes.

Así, el 8 de Marzo surge como la conjunción de la pertenencia de clase y de género, de la unión tanto de demandas laborales, como de aquellas que exigían el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres de la clase obrera, que ante la desesperación y precariedad en la que vivían decidieron organizarse y luchar.

Actualmente, salimos a las calles porque en México 2 de cada 3 mujeres han sufrido violencia de género. Por qué en Michoacán,   en lo que va del año 2017, son 28 feminicidios los que se han cuantificado.

Porque las mujeres destinan más horas a las labores domésticas y de cuidados, con 65% de su tiempo de trabajo total y 32.3% a aquellas actividades por las que regularmente se recibe un ingreso monetario. Porque la brecha salarial en México es, en promedio, de entre 6% y 8% en áreas urbanas (COLMEX). Porque los abortos realizado en condiciones sanitarias deficientes se cobran    la   vida   de 47 mil mujeres al año en todo   el mundo;  en México del 2000   al   2008, 1 millón 590 mil 223 mujeres han sido hospitalizadas por razones ligadas al aborto, 86% de éstos casos se relacionan con abortos inseguros, en el mismo periodo de tiempo tan sólo 1 de cada 6 mujeres que se han intervenido obtuvo atención hospitalaria adecuada. Actualmente se tiene registro de 700 mujeres en situación de cárcel acusadas de homicidio cuando en realidad el 70% sufrió abortos espontáneos, pero se encuentran bajo un proceso judicial en el que se les acusa de homicidio  en razón de parentesco.

El Día Internacional de la Mujer trabajadora es un día para conmemorar, pero teniendo siempre en cuenta que es necesaria la organización y la esperanza de la eliminación de los males específicos que nos aquejan como mujeres, no sin olvidar que mujeres y hombres debemos luchar por un futuro en donde las condiciones actuales de explotación sean abolidas.

Que este día sirva no solo para alegrarse de ser mujeres, sino para recordar que la clase trabajadora aún necesita fuerza para impulsar la igualdad y la  justicia,  terminando con las atrocidades del patriarcado y el capitalismo.

Tal como lo dijera Alejandra Kollontai en su texto de 1913 sobre el día de la mujer: “El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora. Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

¿Por qué es importante hablar de feminicidio?

 

En México si estas entre los 15 y 25 años tienes más probabilidades de ser violada o asesinada que de enfermarte de cáncer o contra sida, se puede leer en un cartel que circula en redes sociales, publicado por una ONG, este dato desgarrador muestra la realidad que vivimos las mexicanas.
En nuestro país la violencia contra las mujeres toma dimensiones alarmantes ya que de acuerdo a ONU Mujeres, al menos 6 de cada 10 mujeres han vivido o viven alguna forma de violencia. De acuerdo a este organismo de 1985 a 2014 se cometieron 47 mil 178 defunciones femeninas con presunción de homicidio, 6.3 asesinatos diarios.
Pese a la gravedad de la problemática, una gran proporción de varones, y también algunas mujeres, se cuestionan cual es la importancia que de que hable de feminicidio. ¿Por qué a estos asesinatos de mujeres se les debe nombrar así y no únicamente homicidio?, uno de los argumentos ya recurrentes para justificar este cuestionamiento es que el número de hombres asesinados en el espacio supera a los asesinatos de mujeres.
Y es que, efectivamente, esto es así, de acuerdo al INEGI solo en 2014 se cometieron 16 mil 699 homicidios, de los cuales dos mil 349 fueron asesinatos de mujeres y 17 mil 221 de hombres (99 casos no están especificado). Sin embargo, las circunstancias en que hombres y mujeres son asesinados son diferentes, ya que mientras a los primeros se les asesina en el espacio público, en actos cometidos por arma de fuego y por otros hombres, a las segundas, de acuerdo a las estadísticas, en un porcentaje muy alto -50 por ciento aproximadamente- se les asesina en el ámbito privado, siendo los perpetuadores del crimen en su mayoría hombres, por supuesto, pero además varones cercanos a las mujer, padres, amigos, hermanos, tíos, etc. Es decir, aquellos hombres con las mujeres, en teoría, deberíamos sentirnos seguras.
En cuanto a los métodos por el que las mujeres son asesinadas, encontramos que estos van desde armas punzo cortantes, asfixia, golpes y envenenamiento, además de que entre las características del crimen también, puede encentrarse, la agresión sexual.
¿Por qué pasa esto? Justamente para explicar eso es que existe el termino feminicidio, para hablar de los casos en que las mujeres son asesinadas por el solo hecho de ser mujeres, esto debido a que en este mundo aun no lo gramos desterrar la discriminación en contra de la mitad de la población y aun se nos ve como objetos de los que puede disponer.
De acuerdo a la CEDAW el termino discriminación contra la mujer se entiende como toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
En tanto que, el feminicidio, de acuerdo al Modelo Latinoamericano de protocolo de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género, puede ocurrir dentro de la familia, en la unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión.
Cabe señalar que una característica que se presenta en los casos de homicidio, pero la que se agrava en los de feminicidio, es la impunidad, ya que inclusive en los códigos penales, hasta hace no mucho, el feminicidio estaba permitido al contemplar delitos como los “crímenes de honor”. Actualmente en las instituciones de seguridad publica existen costumbres que siguen haciendo que los feminicidios sean tolerados como el término de “crímenes posicionales” con el que pretende invisibilizarse este delito.
Finalmente, es de subrayar que, el que los códigos penales del país incluyan e investiguen los feminicidios no representa acto alguno de discriminación contra los hombres, ya que esto no implica la eliminación de la responsabilidad que tienen las autoridades de investigar los homicidios de varones que se cometen a diario.

La movilización internacional contra la violencia feminicida

Lucía Pérez, una adolecente de 16 años que residía en ciudad Mar del Plata, Argentina, fue violada, drogada y empalada. Los asesinos tras abusar sexualmente de ella hasta su muerte, lavaron su cuerpo y le cambiaron la ropa, la llevaron a un centro de salud el 8 de octubre, alegando que había perdido el conocimiento por una sobredosis. Los médicos no lograron reanimarla. Murió tras un paro cardiorrespiratorio por el dolor que sintió.
El feminicidio de Lucia despertó indignación en Argentina por la violencia machista y los feminicidios que van en incremento, la violencia sexual que sufrió Lucía fue uno de los casos más fuertes y sonados, por lo que no se demoró tanto en iniciar a organizarse para exigir justicia.
A través de redes sociales se comenzó a convocar el 12 de octubre en Argentina, colectivos, organizaciones, mujeres y personas feministas, a un paro que culminaría en marcha, exigiendo justicia para todas las víctimas de feminicidios y seguridad a las mujeres y niñas. A lo largo de la semana distintos países se comenzaron a organizar para realizar actividades de denuncia simultaneas a lo que se planteaba en Argentina. Las organizaciones y colectivos feministas de México, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Polonia, por mencionar algunos, se organizaron en distintas ciudades, como denuncia de la violencia machista del sistema patriarcal y como muestra de solidaridad entre mujeres.
El día 19 de octubre de 2016 nombrado Miércoles Negro, entre las 13:00 hrs y 14:00 hrs comenzó el paro de 60 min en distintos países y ciudades simultáneamente para exigir al unísono ¡Ni una muerta más! vistiendo de color negro para visibilizar la violencia machista feminicida.
En los países latinoamericanos se promovió paros, huelgas, manifestaciones, mitin, performance y marchas, mientras en otros países como Polonia se enviaron imágenes en solidaridad de lucha contra la violencia machista.
En las convocatorias se leía: ¡Paremos las fábricas, las casas, las escuelas, los hospitales, salgamos de las camas, hagamos una huelga de cuidados y tomemos las calles vestidas de negro para concentrarnos a la hora acordada en las plazas públicas de nuestra localidad!, llamando a las mujeres trabajadoras a unir fuerzas y exigir justicia y seguridad, utilizando las consignas “Sin nosotras no hay país” y “Vivas nos queremos”.
El Paro General de Mujeres denunció la ola de feminicidios y transfeminicidios que azotan la región y los cuales el Estado patriarcal no atiende como lo que son en toda su dimensión: una emergencia nacional e internacional.
El Paro de Mujeres surge a partir de la movilización histórica de mujeres conocido como “El día libre de las mujeres”, el 24 de octubre de 1975 en Islandia, las mujeres fueron a huelga en el que el 90% de las mujeres dejaron de trabajar y salieron a las calles para manifestarse por la igualdad, muchos comercios y algunas fábricas de todo el país cerraron por la inasistencia de las mujeres. Las escuelas primarias y las guarderías no abrieron sus puertas, y las mujeres que se dedicaban al trabajo doméstico también se sumaron al paro. Un día de ejemplo y lucha para las movilizaciones de mujeres trabajadoras.
El 19 de octubre, las redes sociales se llenaron de imágenes, consignas y videos de las actividades que se iban desarrollando a lo largo del día, compartiendo y manteniéndose al tanto de lo que ocurría en los distintos países.
El Miércoles Negro fue una de las movilizaciones más fuertes internacionalmente, en el que no solo se mostró la unión, fuerza y organización de las mujeres en el mundo, de la misma manera se generó una fuerte sororidad entre mujeres de distintos países, que generó redes de apoyo y lucha para continuar exigiendo justicia y seguridad.
Ahora las organizaciones y colectivos feministas de distintos países, se organizanizaron para el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, en el que se plantean actividades de denuncia fuertes que impacten tanto o más que el Miércoles Negro. Es necesario salir a las calles, organizarnos y unir más fuerzas para continuar exigiendo seguridad a las mujeres y niñas. ¡Ni una muerta mas!

¡Basta de Feminicidios! ¡Basta de transfeminicios! ¡Basta de Matarnos!

Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte.

Esta frase de la activista de Republica Dominicana, Minerva Mirabal, que fue la respuesta que dio cuan le advirtieron sobre los riesgos que corría por su activa participación política en contra del régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, ejemplifica a la perfección la trascendencia del ejemplo de resistencia que Minerva junto con sus hermanas, Patria y María Teresa, dieron a un pueblo entero.
Las Mirabal formaron parte de una generación de lucha en República Dominicana, Minerva Mirabal y su esposo Manolo Tavares fueron fundadores de las Agrupación Política 14 de Junio, fuerza opositora al régimen Trujillista.
En 1960 los agentes del gobierno, intolerante ante toda oposición, asesinaron criminalmente a las hermanas Mirabal que regresaban de visitar a sus compañeros de la cárcel en que se encontraban como presos políticos de la dictadura.
El 25 de noviembre de ese 1960 fueron encontrados los cuerpos destrozados de las tres hermanas Mirabal; Minerva, Patria y María Teresa, junto con el del Rufino de la Cruz, quien conducía el vehículo en el que viajaban. Este crimen, fue sin duda, una respuesta a la actividad política de las Mirabal.
En 1961, la vida del Rafael Leónidas Trujillo, quien había permanecido 30 años en el poder, llego a su fin, no así su régimen el que tardaría unos años más en acabar. El asesinato de las hermanas Mirabal, de acuerdo a los historiadores, es el punto de inflexión que marcó el inicio del declive de la dictadura en República Dominicana.
La lucha y el brutal asesinato de las Mirabal, conocidas como las Mariposas al interior de la Agrupación Política 14 de Junio, fue una de las razones que impulso las acciónes que acabaría primero con la vida y años después con el régimen dictatorial.
El crimen que le arrebato la vida a las mariposas no fue el único cometido durante las tres décadas de dictadura en República Dominica, ya que se estima que 50 mil personas fueron asesinadas en ese periodo, sin embargo, el asesinato de las jóvenes mujeres le puso rostro a la tragedia generada por un régimen violento.
En 1981, la fecha del asesinato de las mariposas se convirtió en un día para visibilizar la lucha de las mujeres contra la violencia. En ese año las asistentes al primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe -realizado en Bogotá, Colombia-, eligieron el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres, lo cual sería ratificado por la ONU en 1999.
Las asistentes a este encuentro denunciaron tanto los abusos de género que las mujeres viven a diario a nivel doméstico, como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura, la prisión y el asesinato por razones políticas.
Hoy en día lejos estamos de acabar con la violencia que las mujeres vivimos, y que solo en México cobra a diario la vida de 6 de nosotras. Esta causa, acabar con la violencia hacia las mujeres, hoy requiere más que nunca de nuestro esfuerzo. Para nosotras no basta con las acciones orientadas a eliminar la violencia en el espacio público, sin duda eliminar esta violencia es un requisito para que todos y todas vivíamos en paz, pero para nosotras no es suficiente, porque las mujeres enfrentamos una forma específica de violencia, por solo el hecho de ser mujeres.
De acuerdo a las estadísticas, cerca de un 50 por ciento de los asesinatos contra mujeres, se comete en el espacio privado, por un cercano -novio, esposo, padre, tío, etc-, es por eso que garantizar nuestra vida pasa por acabar con las violencias que se dan en el espacio público y por las violencias machistas que se reproducen tanto en el ámbito público como el privado.
Esta responsabilidad, sin duda, nos incluye a todos y todas, porque generar un espacio en lo público y lo privado seguro para las mujeres, es generar un espacio seguro para la sociedad en su conjunto.
Es por eso que hoy en día, requerimos retomar el ejemplo de las hermas Mirabal, organizar la indagación para enfrentar la violencia, y aquí es importante reiterar, que si la lucha no se hace de la mano de la agenda feminista no está atacando a esta epidemia en que sea convertido los feminicidios en el mundo, que es la forma más barba que toma la violencia contra las mujeres.
Hoy, se requiere de nuestro esfuerzo y nuestra participación, frente a la incertidumbre que representa el futuro en nuestra América Latina, frente los golpes a los procesos de lucha que se han venido gestando en esta región del continente, (en los cueles las mujeres hemos sido un actor importante en la defensa del territorio, los recursos naturales y nuestras soberanías), y ante la iniciativa de los grupos conservadores, racista, clasista, homofobicos y machista que avanza a pasos apresurados, como los muestra la reciente elección de Estados Unidos, país cuyos gobiernos han sido siempre una amenaza contra los procesos de lucha y resistencia en América Latina.
Es por eso que recordar a las hermanas Mirabal, su ejemplo, no puede ser más pertinente, hoy más que nunca sumar nuestros brazos a los suyos, es necesario, para que la fe de un futuro más justo para las mujeres y el pueblo nunca muera.