Author: matrioskamir

Comité de base feminista del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Ni perdón, ni olvido ¡Justicia para Malli!

(Documento leído en el Foro Universitario “Por mi derecho a estudiar sin que me maten”)

20 de mayo de 2014 Aparece en las noticias el asesinato de Mallinali Saucedo de 17 Años, Originaria de Puerechucho municipio de Huetamo, estudiante de la preparatoria Pascual Ortiz Rubio de la UMSNH, joven que como tantas otras tiene que verse en la necesidad de dejar el núcleo familiar y mudarse a las capitales de sus estados para poder seguir continuando sus estudios, jóvenes que tienen que venir a vivir a ciudades en donde algunas veces no conocen a nadie, no conocen las calles, etc.

Malli desapareció el 18 de mayo de 2014 en la ciudad de Morelia, dos días después, su cuerpo fue encontrado en las orillas de un canal de aguas negras de Uruetaro municipio de Tarimbaro. Su cuerpo presentaba múltiples marcas de golpes (más de 40 señala su padre) y señales de violencia sexual, muestra de la saña con que fue realizado el asesinato.

A tres años del asesinato de Malli las autoridades universitarias no se han posicionado, no han salido a dar la cara y a exigir se esclarezcan los casos de una chica que fue estudiante de la preparatoria número 2 de la UMSNH. Así mismo las autoridades estatales no han presentado avances ni esclarecimiento alguno de los hechos, no se ha localizado a los culpables, han sido lentos y negligentes creando además con esto un clima de impunidad en donde se deja ver claramente que no hay seguridad para las mujeres en el estado.

El feminicidio es el asesinado de mujeres por el simple hecho de ser mujeres, crimen que se sustenta en la completa tolerancia y complicidad de los gobiernos. En este sentido, no solo es producto de quien lo ejerce de manera directa, sino que forma parte de una violencia estructural hacia las mujeres cuya base es la tolerancia de los gobiernos en turno, pues son cometidos en un ambiente de absoluta impunidad, que permite que no exista ningún costo para el asesino, a la vez que se atemoriza a la población y en especial a las mujeres ya que con estos sucesos, nos damos cuenta, que si asesinan a una pueden hacerlo de igual forma con cualquiera de nosotras.

“En cuanto al tema de los feminicidios, citando a la Doctora Julia Monárrez Fragoso, quien retomando el marco teórico propuesto por de Diana Russell caracteriza al feminicidio como el resultado de la relación inequitativa entre los géneros; la estructura de poder y el control que tienen los hombres sobre las niñas y mujeres que les permite disponer sobre sus vidas y sus cuerpos, decidiendo ellos el momento de la muerte; los motivos a los que se recurre para justificar el asesinato; los actos violentos que se ejercen en el cuerpo de la víctima; la relación de parentesco entre la víctima y el victimario; los cambios estructurales que se dan en la sociedad; la falta de investigación y procuración de justicia por parte de los aparatos designados; lo que implica necesariamente la responsabilidad y/o complicidad del Estado.”

En México 2 de cada 3 mujeres han sufrido algún tipo de violencia (simbólica, sexual o física) por día se comenten entre 6 y 7 casos de feminicidios y se encuentra entre los 25 países en el mundo con una tasa elevada de feminicidios. Michoacán se encuentra en el 5º lugar de los estados con mayor tasa de defunciones femeninas con presunción de homicidio.

Según datos de la red de mujeres en contra de la violencia feminicida en Michoacán de los 1400 casos de asesinatos de mujeres en el estado, solo 50 de cada 100 casos se tipifica como feminicidio.

De los 750 casos que se han enmarcado como feminicidios: 38 de cada 100 mujeres se desconoce la causa de la muerte, 28 de cada 100 se desconoce la identidad de la víctima, 65 de 100 de mujeres se desconoce dónde fueron asesinadas y 43 de cada 100 mujeres las autoridades no han brindado información alguna.

La forma más comunes en que son asesinadas las mujeres por razones de genero son: 19 de cada 100 mujeres fueron asesinadas a golpes, 24 de cada 100 mujeres fueron asesinadas con arma de fuego, 13 de cada 100 mujeres fueron estranguladas, ahorcadas o ahogadas, 13 de cada 100 mujeres fueron atacadas con armas cortantes o punzocortantes y 31 de 100 mujeres fueron asesinadas de otras maneras.

“Los municipios donde más casos se reportaron en estos años son Apatzingan, Los Reyes y Peribán, Zamora, La Piedad, Tarimbaro, Morelia, Uruapan y Lázaro Cárdenas, sin embargo no se exentan los demás municipios de presentar casos que por la falta de información o la pésima actuación de las autoridades se desconoce si se ha levantado o no el registro.”

Consideramos que el estado mexicano ha fomentado o ha sido responsable directo o cómplice, al tolerar, perpetuar y permitir la violencia sistémica contra las mujeres con total indiferencia. La violencia contra las mujeres tiene un vínculo directo con el ejercicio del poder en general y particularmente con el poder político del estado.

Es por eso que el asesinato de Mali forma parte de todo un sistema que no funciona, que no brinda seguridad y que ni siquiera hace nada por esclarecer los casos y brindar justicia a las familias de las que desgraciadamente han sido víctimas.

Las autoridades no tienen la capacitación necesaria para tratar dichos eventos, pues `por lo regular toman el papel de juez y se colocan del lado del victimario, la investigadora Susana Velázquez sostiene que dentro del imaginario social la victimización del genero mujer, por lo menos se manifiesta en dos vías: una avala y sostiene los estereotipos femeninos de vulnerabilidad, debilidad y sumisión. Otra sostiene que las mujeres son las responsables de precipitar las conductas de los varones a través de la provocación.

¿Cómo funge el Estado ante estas situaciones de violencia? El Estado, la máxima autoridad, se mantiene indiferente en materia legislativa, lejos de canalizar en acciones concretas y eficientes para la prevención y atención de la violencia que viven las mujeres. Las mujeres son excluidas y olvidadas en materia de seguridad por el Estado Mexicano, ello porque en casos de feminicidio, violación y abusos sexuales se ha mantenido indiferente, perpetrando de esta manera un ambiente de violencia en donde las mujeres somos las más afectadas.

“Es importante mencionar que al tener el Estado un carácter de clase, éste tipo de violencia que se ejerce contra las mujeres también tiene una dimensión clasista; no es casual que los feminicidios y las múltiples formas de violencia en éstos casos tengan generalmente el rostro de mujeres trabajadoras. Considerar esto, implica reconocer que existe una complicidad directa entre el estado y los intereses de clase que defiende.”

Y no solo del estado sino que es un problema más de fondo. El capitalismo y el patriarcado como sistemas de poder se sustentan y complementan uno a otro. Como bien lo señala Andrea D`Atri “si bien no surge con el capitalismo, la opresión de las mujeres adquiere bajo este modo de producción, rasgos particulares convirtiendo al patriarcado en un aliado indispensable para la explotación y el mantenimiento del status quo”.

El caso de Mallinali es lamentable pero al igual que ella muchas otras mujeres han sido víctimas de este sistema violento en el que vivimos, es por eso que creemos que esta fecha además de recordar a Malli y exigir justicia por ella, esclarecimiento de los hechos y el posicionamiento de las autoridades universitarias, también debe ser una fecha para alzar la voz en contra de todos estos casos lamentables y dolorosos y exigir justicia por todas y cada una de nuestras hermanas que han sido víctimas de feminicidio.

Debe ser una fecha en la que podamos dejar en claro que las mujeres también tenemos derecho a ingresar a las universidades (ya que los exámenes de ingreso además de ser clasistas también son machistas), desarrollarnos de manera plena en ellos, libres de acoso por parte de profesores y alumnos, tenemos derecho a desarrollar nuestra intelectualidad a la par que nuestros compañeros hombres, y además, tenemos derecho de estudiar y que se nos garantice seguridad, ya sea dentro de los centros educativos como en los sitios públicos, tenemos derecho a trasladarnos al lugar donde deseemos ejercer nuestro derecho a estudiar, tenemos derecho a hacerlo sin miedo y sobre todo tenemos derecho a que no nos maten.

Ahora más que nunca es necesario que las mujeres nos organicemos para exigir que se nos garantice la vida y la seguridad. Manteniendo una constante vigilancia de los funcionarios en el cumplimiento de sus cargos públicos y de los procedimientos que llevan a cabo en materia de seguridad. Y en conjunto con el resto de las organizaciones populares que luchan por la defensa de los derechos democráticos en México, crear conciencia sobre la violencia feminicida como un problema social y que como tal, es necesario que la sociedad en general salga a las calles a rechazar cualquier tipo de violencia contra las mujeres. Es urgente exigir justicia para los casos de mujeres que han sido asesinadas en el país y en nuestro estado, los cuales pocas veces son resueltos.

Cuando un pueblo ve como normal la violencia contra las mujeres, es signo de una ceguera crónica, de una normalización de la violencia y de una profunda indiferencia ante el dolor de cientos de familias que aun lloran las muertes de sus mujeres, la indiferencia ante miles de mujeres que son violentadas día a día dentro de sus hogares, centros de estudios o centros de trabajo, espacios que deberían representarle seguridad.

Por todo lo anterior llamamos a la memoria, indignación y protesta por casos como el de Mallinali y que su caso al igual que muchas otras mujeres aún no se ha resuelto. Demandamos así mismo un alto total a la violencia contra las mujeres, justicia en los casos de feminicidio y castigo a los culpables ante estos casos tan atroces.

 

¡Alto a los feminicidios! ¡justicia para Malli!

¡una mujer que lucha es una mujer libre!

 

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FLORA TRISTÁN ♀ Ellas en nuestra historia

Quizá para muchas personas la frase “¡Proletarios del mundo, uníos!”, traiga a su mente de forma inmediata las figuras de Carlos Marx y Federico Engels, inclusive, si la buscamos en internet de forma inmediata aparecen los famosos autores del Manifiesto Comunista.

Sin embargo, esta frase no es autoría de ninguno de los fundadores del Socialismo Científico, sino de la genial mente de una mujer que supo sintetizar en palabras el sentimiento de una clase contra la explotación y el repudio del género femenino en contra de las condiciones de opresión social, su nombre, Flora Tristan.

Nació en París el 7 de abril en 1803, durante la época napoleónica, Flora Célestine Thérèse Henriette Tristán y Moscoso Lesnais fue hija de la francesa Anne Laisney y del coronel peruano Marino Tristán y Moscoso.

Cuando ella tenía apenas cuatro años, la muerte de su padre ocasionó que su familia enfrentara una situación de pobreza, lo que generó que Flora con apenas 17 años, se incorporara como obrera en un taller de litografía, en donde conocería a André Chazal, quien era propietario de dicho taller y con quien ella se casaría.

La joven Flora tuvo tres hijos, producto de su matrimonio con André Chazal, sin embargo, este enlace pronto se disolvió a causa de los maltratos por parte de este.

Tras el divorcio, Flora inicia la lucha legal por la custodia de sus tres hijos, la cual se prolongaría por 12 años, en los que vivo el acoso constante de Chazal, el cual llego hasta el punto de dispárale y dejarla mal herida. Este acto ocasiono que finalmente Flora pudiera liberarse de él.

Sin embargo, todas estas dificultades calarían hondo en Flora y le generarían un pensamiento revolucionario que la impulsa y la convirtió en precursora del movimiento feminista y obrero.

 Ya sin la cadena que representaba su matrimonio, Flora viaja por varios países, en los que realizó diversos tipos de trabajos, periodo en el que también tomó conciencia de su condición de “paria”.

Para 1833, Flora Tristán decide viajar a Perú, con la finalidad de reclamar la herencia que le corresponde de su padre, pero sus familiares únicamente le dan una pensión mensual, por ser hija nacida fuera del matrimonio.

Posteriormente, Flora se traslada a Londres, en donde decide dedicar sus esfuerzos sobre todo a la clase obrera, esto inclusive antes que los propios Marx y Engels. También realizaría viajes por toda Francia dando apoyo a los trabajadores de su país.

En1835 publicó en París su primer trabajo literario, el folleto “Necesidad de dar buena acogida a las mujeres extranjeras”, este texto fue producto de sus vivencias en su viaje a Peru.

En el año 1837 sale su segundo trabajo a favor del divorcio “Petición para el restablecimiento del divorcio”.

Mientras que 1838 publica “Peregrinaciones de una Paria”, en el mismo año sale a la luz su novela autobiográfica “Memphis” o “El Proletario”.

Un año después, en 1839 publicó una selección y traducción al francés de cartas del Libertador Simón Bolívar.

Y para 1840 de su experiencia en Inglaterra edita “Paseos en Londres”, una importante obra en contra el capitalismo y la burguesía, a la que la autora ya responsabiliza de la opresión de la mujer, así como de las condiciones de miseria y explotación los niños y los obreros en las fábricas.

Es en 1843 cuando realiza su obra más importante “La Unión Obrera”, esto cinco años antes de la publicación del “Manifiesto comunista” de Marx y Engels.

Con sólo 41 años, Flora Tristan fallece en Burdeos en 1844 a cusa del tifus. En 1846, a los dos años de su muerte, se publica su obra inacabada “La emancipación de la mujer”.

Sin lugar a dudas, Flora Tristan fue una persona adelantada a su época, que nos dejó en su obra el testimonio de su reclamó en favor de las mujeres, por el reconocimiento de sus derechos a fin de lograr su liberación, así como sus críticas en contra de la explotación de la clase obrera.

#NOSOTRASPARAMOS

COMUNICADO EMITIDO EL DÍA DE HOY POR LA COORDINADORA DE FEMINISTAS DE MICHOACÁN EN EL MARCO DE LA CONMEMORACIÓN DEL 8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

hace poco más de un siglo, Clara Zetkin comunista alemana, propuso durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas que se estableciera el Día Internacional de la Mujer con el objetivo de homenajear a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones organizadas de mujeres trabajadoras contra la explotación capitalista.

Desde hace más de un siglo, nuestras demandas por igualdad, justicia, derechos civiles y democráticos, de salud, de educación, de garantía de nuestras vidas siguen en la agenda de todas y cada una de las luchas que emprende el pueblo, y de todas las mujeres que sufrimos escenarios similares de opresión durante toda nuestra vida.

Salimos hoy a las calles a decir que estamos hartas. Hartas de la misoginia y el desprecio en nuestros centros de trabajo, de percibir un 22.9% menos que los hombres por las mismas horas y el mismo trabajo realizado, si somos madres, de no tener garantías que nos permitan compaginar nuestra vida doméstica con la profesional, realizar una doble jornada laboral y estar limitadas por un techo de cristal que nos aplasta. Hartas de vivir con miedo, en un país en donde asesinan a 7 mujeres diariamente, de no saber si al salir de casa regresaremos con vida, de no poder caminar tranquilas por nuestras ciudades. Hartas de no poder elegir sobre nuestro propio cuerpo por lo pesadas que son las cadenas con las que nos oprime la religión y moral, de la complicidad entre las instituciones patriarcales que deciden premeditadamente nuestro género y la forma en la que debemos de vivir nuestras vidas. Hartas de no poder acceder a una educación pública, laica, gratuita y de calidad, de ser nosotras las primeras en abandonar las aulas, de no ser tomadas en serio en los campos de la ciencia. Hartas de morir de padecimientos curables por no tener acceso a la salud, hartas de la violencia obstétrica, y de que procesos biológicos y sentires totalmente genuinos de las mujeres sean tratados como enfermedades. Hartas de no poder envejecer, de los cánones de belleza occidentales, de la gordofóbia, de limitar nuestro cuerpo y nuestra mente a ideales creados con la finalidad de dar placer a los otros. Hartas del papel con el que nos retratan en la prensa, en la que si no somos putas somos malas mujeres, por no ser ni estar donde el patriarcado nos quiere.

Hartas de que nuestro hartazgo y nuestras luchas sean menospreciados por ser problemas secundarios.

Bajo este escenario convulso se gestan nuestras actividades y  que comenzaron a partir de octubre del año pasado, cuando las mujeres polacas realizaron una huelga por la no penalización del aborto y los derechos sexuales y reproductivos, tomando el ejemplo a su vez de mujeres islandesas que convocaron a un paro nacional en 1975. Buscando solidaridad mundial, las actividades de nuestras compañeras europeas resonaron también en nuestro continente y el pasado 25 de noviembre, Día internacional contra la Violencia de Género,  con las compañeras Argentinas encabezando con marchas multitudinarias y alzando fuerte la consigna de ¡NI UNA MENOS!, de acordamos al unísono que el 8 de Marzo de este año sería elegido como el día en el que globalmente pararíamos bajo un lema común “La solidaridad es nuestra arma”.

Hoy como coordinación de feministas de Michoacán, reafirmamos este lazo de solidaridad y desde aquí hacemos el llamado a todas las mujeres a dejar salir ese hartazgo y esa rabia y convertirla en organización. Aunque los medios de comunicación y las instituciones del Estado se hayan encargado de despolitizar éste día, haciéndonos creer que debemos de celebrar con flores y regalos, no debemos de olvidar que nuestro verdadero objetivo es luchar por un mejor mundo para todas.

Es por esto que nos sumamos al llamado mundial de parar, porque el mundo debe de reconocer la importancia de la mitad de la humanidad. Junto con nuestras hermanas de Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Camboya, Ecuador, El Salvador, Escocia, España, Estados Unidos, Inglaterra, Finlandia, Francia, Fiji, Guatemala, Honduras, Hungría, Islandia, Irlanda del Norte y República de Irlanda, Israel, Italia, Nicaragua, Noruega, Pakistan, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Checa, República Dominicana, Rusia, Suecia, Senegal, Togo, Turquía, Tailandia, Ucrania, Uruguay, Venezuela y muchos países más nosotras ¡HOY PARAMOS!

COORDINACIÓN DE MUJERES DE MICHOACÁN

8 de marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora

El Día Internacional de la Mujer trabajadora es un día en el que recordamos a todas aquellas mujeres que han luchado por la obtención de derechos democráticos y laborales básicos. Sin embargo la batalla aún no concluye;  y ahora más que nunca es necesario organizarnos pues aún quedan muchos derechos por conquistar.

El 8 de marzo de 1910 se reunieron en la Casa del Pueblo de Copenhague, Dinamarca,  99 mujeres socialistas provenientes de 17 países diferentes. De las primeras  acciones que se postularon en dicho encuentro,   fue establecer un día  internacional de acción a favor de los derechos de las mujeres trabajadoras. Clara Zetkí (comunista alemana  organizada por la Segunda Internacional) diría: “De acuerdo con las organizaciones sindicales y políticas con conciencia de clase del proletariado en cada país, las mujeres socialistas de todos los países organizarán un Día de la Mujer cada año”,  con el objetivo de  rendir  memoria a  las obreras caídas en movimientos  en EEUU;  momentos históricos lamentables.  Pues fue en ese  mes de  marzo,  primero en el año de 1857 en donde cientos de obreras textiles de Nueva York de la Cotton Textil Factory en estado de  huelga, demandando la reducción de la jornada laboral,  fueron quemadas al ser incendiad la fábrica donde se ubicaban (posiblemente por los propios patrones). Después, en  1908, en la misma fábrica, se presentó otra  huelga de obreras textileras,  compañeras que fueron brutalmente reprimidas por la policía y  aparecieron 129 quemadas y otras 200 heridas. Finalmente  en 1911  se realizaría  la primera marcha del día de la mujer, que  fue consolidándose en los años siguientes.

Así, el 8 de Marzo surge como la conjunción de la pertenencia de clase y de género, de la unión tanto de demandas laborales, como de aquellas que exigían el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres de la clase obrera, que ante la desesperación y precariedad en la que vivían decidieron organizarse y luchar.

Actualmente, salimos a las calles porque en México 2 de cada 3 mujeres han sufrido violencia de género. Por qué en Michoacán,   en lo que va del año 2017, son 28 feminicidios los que se han cuantificado.

Porque las mujeres destinan más horas a las labores domésticas y de cuidados, con 65% de su tiempo de trabajo total y 32.3% a aquellas actividades por las que regularmente se recibe un ingreso monetario. Porque la brecha salarial en México es, en promedio, de entre 6% y 8% en áreas urbanas (COLMEX). Porque los abortos realizado en condiciones sanitarias deficientes se cobran    la   vida   de 47 mil mujeres al año en todo   el mundo;  en México del 2000   al   2008, 1 millón 590 mil 223 mujeres han sido hospitalizadas por razones ligadas al aborto, 86% de éstos casos se relacionan con abortos inseguros, en el mismo periodo de tiempo tan sólo 1 de cada 6 mujeres que se han intervenido obtuvo atención hospitalaria adecuada. Actualmente se tiene registro de 700 mujeres en situación de cárcel acusadas de homicidio cuando en realidad el 70% sufrió abortos espontáneos, pero se encuentran bajo un proceso judicial en el que se les acusa de homicidio  en razón de parentesco.

El Día Internacional de la Mujer trabajadora es un día para conmemorar, pero teniendo siempre en cuenta que es necesaria la organización y la esperanza de la eliminación de los males específicos que nos aquejan como mujeres, no sin olvidar que mujeres y hombres debemos luchar por un futuro en donde las condiciones actuales de explotación sean abolidas.

Que este día sirva no solo para alegrarse de ser mujeres, sino para recordar que la clase trabajadora aún necesita fuerza para impulsar la igualdad y la  justicia,  terminando con las atrocidades del patriarcado y el capitalismo.

Tal como lo dijera Alejandra Kollontai en su texto de 1913 sobre el día de la mujer: “El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora. Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

¿Por qué es importante hablar de feminicidio?

 

En México si estas entre los 15 y 25 años tienes más probabilidades de ser violada o asesinada que de enfermarte de cáncer o contra sida, se puede leer en un cartel que circula en redes sociales, publicado por una ONG, este dato desgarrador muestra la realidad que vivimos las mexicanas.
En nuestro país la violencia contra las mujeres toma dimensiones alarmantes ya que de acuerdo a ONU Mujeres, al menos 6 de cada 10 mujeres han vivido o viven alguna forma de violencia. De acuerdo a este organismo de 1985 a 2014 se cometieron 47 mil 178 defunciones femeninas con presunción de homicidio, 6.3 asesinatos diarios.
Pese a la gravedad de la problemática, una gran proporción de varones, y también algunas mujeres, se cuestionan cual es la importancia que de que hable de feminicidio. ¿Por qué a estos asesinatos de mujeres se les debe nombrar así y no únicamente homicidio?, uno de los argumentos ya recurrentes para justificar este cuestionamiento es que el número de hombres asesinados en el espacio supera a los asesinatos de mujeres.
Y es que, efectivamente, esto es así, de acuerdo al INEGI solo en 2014 se cometieron 16 mil 699 homicidios, de los cuales dos mil 349 fueron asesinatos de mujeres y 17 mil 221 de hombres (99 casos no están especificado). Sin embargo, las circunstancias en que hombres y mujeres son asesinados son diferentes, ya que mientras a los primeros se les asesina en el espacio público, en actos cometidos por arma de fuego y por otros hombres, a las segundas, de acuerdo a las estadísticas, en un porcentaje muy alto -50 por ciento aproximadamente- se les asesina en el ámbito privado, siendo los perpetuadores del crimen en su mayoría hombres, por supuesto, pero además varones cercanos a las mujer, padres, amigos, hermanos, tíos, etc. Es decir, aquellos hombres con las mujeres, en teoría, deberíamos sentirnos seguras.
En cuanto a los métodos por el que las mujeres son asesinadas, encontramos que estos van desde armas punzo cortantes, asfixia, golpes y envenenamiento, además de que entre las características del crimen también, puede encentrarse, la agresión sexual.
¿Por qué pasa esto? Justamente para explicar eso es que existe el termino feminicidio, para hablar de los casos en que las mujeres son asesinadas por el solo hecho de ser mujeres, esto debido a que en este mundo aun no lo gramos desterrar la discriminación en contra de la mitad de la población y aun se nos ve como objetos de los que puede disponer.
De acuerdo a la CEDAW el termino discriminación contra la mujer se entiende como toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
En tanto que, el feminicidio, de acuerdo al Modelo Latinoamericano de protocolo de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género, puede ocurrir dentro de la familia, en la unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión.
Cabe señalar que una característica que se presenta en los casos de homicidio, pero la que se agrava en los de feminicidio, es la impunidad, ya que inclusive en los códigos penales, hasta hace no mucho, el feminicidio estaba permitido al contemplar delitos como los “crímenes de honor”. Actualmente en las instituciones de seguridad publica existen costumbres que siguen haciendo que los feminicidios sean tolerados como el término de “crímenes posicionales” con el que pretende invisibilizarse este delito.
Finalmente, es de subrayar que, el que los códigos penales del país incluyan e investiguen los feminicidios no representa acto alguno de discriminación contra los hombres, ya que esto no implica la eliminación de la responsabilidad que tienen las autoridades de investigar los homicidios de varones que se cometen a diario.

La movilización internacional contra la violencia feminicida

Lucía Pérez, una adolecente de 16 años que residía en ciudad Mar del Plata, Argentina, fue violada, drogada y empalada. Los asesinos tras abusar sexualmente de ella hasta su muerte, lavaron su cuerpo y le cambiaron la ropa, la llevaron a un centro de salud el 8 de octubre, alegando que había perdido el conocimiento por una sobredosis. Los médicos no lograron reanimarla. Murió tras un paro cardiorrespiratorio por el dolor que sintió.
El feminicidio de Lucia despertó indignación en Argentina por la violencia machista y los feminicidios que van en incremento, la violencia sexual que sufrió Lucía fue uno de los casos más fuertes y sonados, por lo que no se demoró tanto en iniciar a organizarse para exigir justicia.
A través de redes sociales se comenzó a convocar el 12 de octubre en Argentina, colectivos, organizaciones, mujeres y personas feministas, a un paro que culminaría en marcha, exigiendo justicia para todas las víctimas de feminicidios y seguridad a las mujeres y niñas. A lo largo de la semana distintos países se comenzaron a organizar para realizar actividades de denuncia simultaneas a lo que se planteaba en Argentina. Las organizaciones y colectivos feministas de México, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Polonia, por mencionar algunos, se organizaron en distintas ciudades, como denuncia de la violencia machista del sistema patriarcal y como muestra de solidaridad entre mujeres.
El día 19 de octubre de 2016 nombrado Miércoles Negro, entre las 13:00 hrs y 14:00 hrs comenzó el paro de 60 min en distintos países y ciudades simultáneamente para exigir al unísono ¡Ni una muerta más! vistiendo de color negro para visibilizar la violencia machista feminicida.
En los países latinoamericanos se promovió paros, huelgas, manifestaciones, mitin, performance y marchas, mientras en otros países como Polonia se enviaron imágenes en solidaridad de lucha contra la violencia machista.
En las convocatorias se leía: ¡Paremos las fábricas, las casas, las escuelas, los hospitales, salgamos de las camas, hagamos una huelga de cuidados y tomemos las calles vestidas de negro para concentrarnos a la hora acordada en las plazas públicas de nuestra localidad!, llamando a las mujeres trabajadoras a unir fuerzas y exigir justicia y seguridad, utilizando las consignas “Sin nosotras no hay país” y “Vivas nos queremos”.
El Paro General de Mujeres denunció la ola de feminicidios y transfeminicidios que azotan la región y los cuales el Estado patriarcal no atiende como lo que son en toda su dimensión: una emergencia nacional e internacional.
El Paro de Mujeres surge a partir de la movilización histórica de mujeres conocido como “El día libre de las mujeres”, el 24 de octubre de 1975 en Islandia, las mujeres fueron a huelga en el que el 90% de las mujeres dejaron de trabajar y salieron a las calles para manifestarse por la igualdad, muchos comercios y algunas fábricas de todo el país cerraron por la inasistencia de las mujeres. Las escuelas primarias y las guarderías no abrieron sus puertas, y las mujeres que se dedicaban al trabajo doméstico también se sumaron al paro. Un día de ejemplo y lucha para las movilizaciones de mujeres trabajadoras.
El 19 de octubre, las redes sociales se llenaron de imágenes, consignas y videos de las actividades que se iban desarrollando a lo largo del día, compartiendo y manteniéndose al tanto de lo que ocurría en los distintos países.
El Miércoles Negro fue una de las movilizaciones más fuertes internacionalmente, en el que no solo se mostró la unión, fuerza y organización de las mujeres en el mundo, de la misma manera se generó una fuerte sororidad entre mujeres de distintos países, que generó redes de apoyo y lucha para continuar exigiendo justicia y seguridad.
Ahora las organizaciones y colectivos feministas de distintos países, se organizanizaron para el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, en el que se plantean actividades de denuncia fuertes que impacten tanto o más que el Miércoles Negro. Es necesario salir a las calles, organizarnos y unir más fuerzas para continuar exigiendo seguridad a las mujeres y niñas. ¡Ni una muerta mas!

¡Basta de Feminicidios! ¡Basta de transfeminicios! ¡Basta de Matarnos!

Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte.

Esta frase de la activista de Republica Dominicana, Minerva Mirabal, que fue la respuesta que dio cuan le advirtieron sobre los riesgos que corría por su activa participación política en contra del régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, ejemplifica a la perfección la trascendencia del ejemplo de resistencia que Minerva junto con sus hermanas, Patria y María Teresa, dieron a un pueblo entero.
Las Mirabal formaron parte de una generación de lucha en República Dominicana, Minerva Mirabal y su esposo Manolo Tavares fueron fundadores de las Agrupación Política 14 de Junio, fuerza opositora al régimen Trujillista.
En 1960 los agentes del gobierno, intolerante ante toda oposición, asesinaron criminalmente a las hermanas Mirabal que regresaban de visitar a sus compañeros de la cárcel en que se encontraban como presos políticos de la dictadura.
El 25 de noviembre de ese 1960 fueron encontrados los cuerpos destrozados de las tres hermanas Mirabal; Minerva, Patria y María Teresa, junto con el del Rufino de la Cruz, quien conducía el vehículo en el que viajaban. Este crimen, fue sin duda, una respuesta a la actividad política de las Mirabal.
En 1961, la vida del Rafael Leónidas Trujillo, quien había permanecido 30 años en el poder, llego a su fin, no así su régimen el que tardaría unos años más en acabar. El asesinato de las hermanas Mirabal, de acuerdo a los historiadores, es el punto de inflexión que marcó el inicio del declive de la dictadura en República Dominicana.
La lucha y el brutal asesinato de las Mirabal, conocidas como las Mariposas al interior de la Agrupación Política 14 de Junio, fue una de las razones que impulso las acciónes que acabaría primero con la vida y años después con el régimen dictatorial.
El crimen que le arrebato la vida a las mariposas no fue el único cometido durante las tres décadas de dictadura en República Dominica, ya que se estima que 50 mil personas fueron asesinadas en ese periodo, sin embargo, el asesinato de las jóvenes mujeres le puso rostro a la tragedia generada por un régimen violento.
En 1981, la fecha del asesinato de las mariposas se convirtió en un día para visibilizar la lucha de las mujeres contra la violencia. En ese año las asistentes al primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe -realizado en Bogotá, Colombia-, eligieron el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres, lo cual sería ratificado por la ONU en 1999.
Las asistentes a este encuentro denunciaron tanto los abusos de género que las mujeres viven a diario a nivel doméstico, como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura, la prisión y el asesinato por razones políticas.
Hoy en día lejos estamos de acabar con la violencia que las mujeres vivimos, y que solo en México cobra a diario la vida de 6 de nosotras. Esta causa, acabar con la violencia hacia las mujeres, hoy requiere más que nunca de nuestro esfuerzo. Para nosotras no basta con las acciones orientadas a eliminar la violencia en el espacio público, sin duda eliminar esta violencia es un requisito para que todos y todas vivíamos en paz, pero para nosotras no es suficiente, porque las mujeres enfrentamos una forma específica de violencia, por solo el hecho de ser mujeres.
De acuerdo a las estadísticas, cerca de un 50 por ciento de los asesinatos contra mujeres, se comete en el espacio privado, por un cercano -novio, esposo, padre, tío, etc-, es por eso que garantizar nuestra vida pasa por acabar con las violencias que se dan en el espacio público y por las violencias machistas que se reproducen tanto en el ámbito público como el privado.
Esta responsabilidad, sin duda, nos incluye a todos y todas, porque generar un espacio en lo público y lo privado seguro para las mujeres, es generar un espacio seguro para la sociedad en su conjunto.
Es por eso que hoy en día, requerimos retomar el ejemplo de las hermas Mirabal, organizar la indagación para enfrentar la violencia, y aquí es importante reiterar, que si la lucha no se hace de la mano de la agenda feminista no está atacando a esta epidemia en que sea convertido los feminicidios en el mundo, que es la forma más barba que toma la violencia contra las mujeres.
Hoy, se requiere de nuestro esfuerzo y nuestra participación, frente a la incertidumbre que representa el futuro en nuestra América Latina, frente los golpes a los procesos de lucha que se han venido gestando en esta región del continente, (en los cueles las mujeres hemos sido un actor importante en la defensa del territorio, los recursos naturales y nuestras soberanías), y ante la iniciativa de los grupos conservadores, racista, clasista, homofobicos y machista que avanza a pasos apresurados, como los muestra la reciente elección de Estados Unidos, país cuyos gobiernos han sido siempre una amenaza contra los procesos de lucha y resistencia en América Latina.
Es por eso que recordar a las hermanas Mirabal, su ejemplo, no puede ser más pertinente, hoy más que nunca sumar nuestros brazos a los suyos, es necesario, para que la fe de un futuro más justo para las mujeres y el pueblo nunca muera.

¡Dos años del asesinato de Malli, ni perdón ni olvido! #niunamás

Invitamos a asistir al Evento 2 años del asesinato de Malli

malli 2 años foto color
Mallinali era una joven de 17 años, originaria de Puerechucho, municipio de Huetamo, era alumna de la preparatoria No. 2 “Pascual Ortiz Rubio” perteneciente a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Desapareció el 18 de mayo del 2014 en la ciudad de Morelia, dos días después, el 20 de mayo su cuerpo fué encontrado en la orilla de un canal de aguas negras de Uerétaro, municipio de Tarimbaro, cerca de Morelia. Su cuerpo presentaba múltiples marcas de golpes y señales de violencia sexual muestra de la saña con que se cometió el asesinato.
“La lucha no es solo porque se esclarezca el asesinato de mi hija, Mallinali Saucedo, sino porque no haya más jovencitas muertas, asesinadas sólo por el hecho de ser mujeres… pido justicia, porque lo que le pasó a mi hija, quien no tenía enemigo alguno ni estaba involucrada con el crimen organizado, le puede pasar a otras mujeres más” (padre de Mallinali 10-06-2014).
A dos años del feminicidio de Mallinali las autoridades no muestran avances en la investigación, no se ha dado con los culpables, han sido lentos y negligentes creando un clima de impunidad en donde el mensaje es claro, no hay seguridad para las mujeres en Michoacán y tampoco justicia que asegure que los culpables de un crimen contra ellas pague y que esto desaliente a otros a violentar a más mujeres.

Por eso seguimos exigiendo justicia para Malli, exigimos tener la seguridad de poder salir de nuestras casas sin el miedo a ser asesinadas. exijamos justicia para ella y sus familiares, un alto a los feminicidios y seguridad para todas las mujeres en Michoacán y el país.
Porque si nos tocan a una ¡Respondemos todas!
¡Justicia para Mallinali!
#VivasNosQueremos
Coordinación de feministas de Michoacán

 

 

 

Evento 2 años del asesinato de Malli

Lo que oculta el 10 de mayo

(compartimos este imperdible artículo sobre el 10 de Mayo)

de Martha Lamas
en Proceso: http://www.proceso.com.mx/82757/82757-lo-que-oculta-el-10-de-mayo


Ahora que cientos de oficinas públicas y privadas festejan el Día de la Madre, vale la pena recordar cómo surgió la celebración del 10 de mayo, y así tener una pista sobre qué significa hoy su desmedido festejo. En 1982 la SEP publicó, en su colección Memoria y Olvido, la investigación de Marta Acevedo que muestra que en nuestro país la instauración del Día de la Madre estuvo vinculada a una intervención conservadora.

El proceso social yucateco, generado por la Revolución Mexicana, alienta un movimiento feminista que realiza su primer congreso en Yucatán en 1916. Entre otras cosas, se discute la maternidad, planteándose la necesidad de libre elección y aconsejando a las mujeres cómo evitar embarazos no deseados mediante el método anticonceptivo de Margaret Sanger. A principios de 1922, cuando comienza a gobernar Felipe Carrillo Puerto, se realizan varios actos públicos de la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste. Grupos de feministas hablan por todo el estado sobre la emancipación de la mujer y sus derechos. Las conferencias son traducidas al maya y se establecen comités feministas en varios lugares. No tardan las críticas al pueblo yucateco, en especial a sus mujeres: Entre marzo y abril de 1922 varios periódicos locales emprenden una campaña contra las feministas y sus propuestas “inmorales” para regular la procreación.

En este contexto, Excélsior retoma la celebración estadunidense del Día de la Madre y convoca a un festejo similar, con el apoyo decidido de Vasconcelos –entonces secretario de Educación Pública–, el arzobispo primado de México, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio. Las propuestas feministas de que la maternidad sea elegida quedan enterradas bajo la avalancha propagandística. De 1922 a 1968, todos los 10 de mayo Excélsior organiza festivales donde premia a las madres más prolíficas, a las más heroicas, a las más sacrificadas. También surge de Excélsior la iniciativa, en 1927, de construir un Monumento a la Madre, que el presidente Miguel Alemán inaugura en 1949 y que hoy es sitio de arranque de las manifestaciones feministas.
¿Qué encubre hoy el torrente discursivo y comercial del 10 de mayo? Por lo pronto, promueve la idea tradicional de la maternidad como un amor incondicional, que implica gran abnegación. Este mito recoge cuestiones reales –las madres sí suelen ser amorosas, generosas y abnegadas–, pero también encubre aspectos negativos o contradictorios del ejercicio maternal.

Atrás de la imagen de la “madrecita santa” encontramos a madres agotadas, hartas, golpeadoras, ambivalentes, culposas, inseguras y deprimidas. El mito encubre los descuidos, aberraciones y crueldades que muchas madres –sin duda víctimas a su vez– ejercen contra sus hijos. Pero, sobre todo, la hipervaloración social de las mujeres como madres y el nivel de gratificación narcisista que alienta dificultan que ellas mismas vean ese “trabajo de amor” como una labor que requiere ser compartida y contar con apoyos sociales.

La capacidad femenina de gestar y parir es considerada socialmente como la “esencia” de las mujeres. Por lo tanto, las labores de cuidado de los seres humanos se ven como una cuestión que les corresponde “naturalmente” a ellas. La maternidad es un trabajo entretejido con la afectividad que recibe la mujer a cambio de dosis más o menos elevadas de gratificación psíquica y de poder en el campo interpersonal de la familia y la pareja. Sin embargo, su desempeño es desgastante y puede llegar a ser enajenante. La familia es el lugar del trabajo no reconocido de las mujeres, en su mayoría madres.

La responsabilidad de las mujeres por este espacio privado limita su participación pública, sea laboral o política. Aunque se declara que la familia tiene superioridad moral sobre cualquier otro ámbito público, es evidente que no se prioriza políticamente a las familias con medidas que verdaderamente concilien el ámbito laboral con el doméstico: los horarios escolares no son compatibles con los laborales, escasean las guarderías, no hay servicios de cuidado para ancianos, ni lavanderías y comedores colectivos.

Cuando se habla de la maternidad sólo en términos de “destino sublime” se olvidan las horas/trabajo que implica; cuando se elogia la abnegación, se dejan de lado las privaciones que suelen acompañar el trabajo de crianza. Por otra parte, las embarazadas no consiguen empleo, las parturientas son maltratadas en los hospitales y las madres no cuentan con opciones de cuidado para sus hijos y familiares dependientes (discapacitados, enfermos o ancianos), lo que las limita laboral y cívicamente, además de cargarlas con el desgaste físico y emocional que supone atender solas a esos dependientes. Este trabajo de cuidado de los demás subordina socialmente a las mujeres y tiene consecuencias restrictivas en el ejercicio de su ciudadanía y su participación política.

El despliegue retórico del 10 de mayo echa una cortina de humo sobre la poca importancia real que se otorga a este laborioso, complejo y determinante trabajo. Y mientras la mayoría de las mujeres se conforma con la rosa roja o el regalito, las feministas seguimos insistiendo en leyes y medidas que descarguen a las mujeres de la atención de sus dependientes.

#24A Nuestro Posicionamiento en contra de las Violencias Machistas

“La revolución será purpura o no será”, se puede leer en alguno de los muchos carteles que colectivos de mujeres han hecho circular por redes sociales a propósito de la Movilización Nacional  Contra  las Violencias Machistas, también conocida como 24A .

Esta movilización, es un llamado a cerrar filas a indignarse y protestar por los crímenes que se cometen a diario contra las mujeres en México. Es un clamor a la sociedad, porque no pueden seguir siendo únicamente los grupos de feministas las que protesten por los feminicidios que se cometen en el país, las únicas que salgan a la calle cuando una mujer es asesinada y que exijan se implanten acciones para garantizar la vida  de más de la mitad de la población.

La convocatoria es para  las mujeres, pero también para  los hombres, de todas las latitudes del país, a salir a decir Ya Basta a los  miles de asesinatos cometido contra las mujeres en México, a unir la voz en ese Ni Una Más y Vivas Nos Queremos, porque sabemos que si esas frases no comienzan a tomar sentido para la población, seguirán faltándonos muchas más.

Algunas Cifras

En un periodo de 7 años de 2007 al 2014 los asesinatos de  mujeres en México se han incrementado en un 92.2 por ciento. De acuerdo con el portal animal político, que analiza  el último informe de ONU- Mujeres sobre feminicidio.

El informe de ONU- Mujeres, también apunta que de 1985 a 2014 fueron asesinadas 45 mil 178  mujeres, los que significa que diariamente la violencia cobra la vida de 6 mujeres al día.

De los 32 estados del país, en 29 los casos de homicidios cometidos contra mujeres se incrementaron. En entidades como Tamaulipas y Chiapas las cifras se cuadruplicaron, únicamente tres estados: Aguascalientes, Quintana Roo y Yucatán, redujeron las tasas de asesinatos.

De acuerdo con las estadísticas uno de cada dos feminicidios se comete en el hogar. Además 65 de cada 100 mujeres  mexicanas mayores de 15 años, ha sufrido algún tipo de violencia a los largo de su vida.

Desnaturalizar la violencia machista.

El 24A  que toma este nombres inspirados a en el movimiento de los indignados españoles, es un claro ha llamado a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y parar  esta guerra contra de los cuerpos femeninos, es un claro llamado a indignarnos por esa violencia.

Las violencias machistas  se encuentran normalizadas en los diferentes ámbitos. En el doméstico cuando se reproducen y refuerzan los roles de género que condenan a las mujeres a ideas como  que el matrimonio y el hogar son la cumbre de su felicidad, perpetuando  así la desigualdad entre hombre y mujeres.

Pero también se reproducen en las aulas donde la enseñanza de las diversas áreas del conocimiento  se invisibilizan las aportaciones de las mujeres, recordándonos  a diario que vivimos en un mundo  de hombres. Pero en las escuelas también se reproducen forma de violencia machista más explicitas, el acoso sexual,  es una constante en  las instituciones educativas.  Recientemente  diversos medios de comunicación han  hecho evidentes que este tipo de fenómenos son una realidad en las universidades mexicanas, donde además, no existen  mecanismos de denuncia y sanción y como en el resto de los casos de violencia  cometida contra las mujeres, sigue siendo la impunidad la constante.

Las mujeres no podemos caminar tranquilas por las calles sin  ser acosadas y no podemos vestir como nos plazca sin ser  culpadas por ese acoso.

Porque no queremos seguir viviendo en un mundo así, porque estamos hartas de las guerras donde los pueblos padecen la codicia de una clase, y donde los cuerpos de las mujeres y las niñas son el principal botín, en diversos sentidos; porque los ejércitos sin importar las banderas siguen violando nuestros cuerpos de mujer, porque las filas de la pobreza en el mundo siguen siendo engrosadas por mujeres, porque seguimos siendo las desposeídas al negársenos un pedazo de tierra que también trabajamos, seguimos siendo las invisibles, las nadie porque no existe ni siquiera cifras que den muestra fiel de los crímenes cometidos en nuestra contra.

Las transformaciones que nos permitan construir una mejor vida para los pueblos requiere de las mujeres y una mejor sociedad no puede ser construido si las dementadas de la mitad de la población no son incluidas.

Es por eso que decimos las grandes transformaciones serán feministas o no serán, este 24 de abril el llamado es a sumarnos es a indignarnos y a decir no más violencia machista, no más mujeres asesinadas.Salimos a las calles, porque si nos tocan a una nos tocan a todas, y cuando violentan a una respondemos todas. Que este llamado nacional sea el inicio de un movimiento feminista que logre acumular todas las voces contra las violencias machista.

¡Ninguna agresión más sin respuesta!

¡Basta ya de las violencias machistas!

¡Vivas nos queremos!

Matrioska MIR