Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte.

Esta frase de la activista de Republica Dominicana, Minerva Mirabal, que fue la respuesta que dio cuan le advirtieron sobre los riesgos que corría por su activa participación política en contra del régimen del dictador Rafael Leonidas Trujillo, ejemplifica a la perfección la trascendencia del ejemplo de resistencia que Minerva junto con sus hermanas, Patria y María Teresa, dieron a un pueblo entero.
Las Mirabal formaron parte de una generación de lucha en República Dominicana, Minerva Mirabal y su esposo Manolo Tavares fueron fundadores de las Agrupación Política 14 de Junio, fuerza opositora al régimen Trujillista.
En 1960 los agentes del gobierno, intolerante ante toda oposición, asesinaron criminalmente a las hermanas Mirabal que regresaban de visitar a sus compañeros de la cárcel en que se encontraban como presos políticos de la dictadura.
El 25 de noviembre de ese 1960 fueron encontrados los cuerpos destrozados de las tres hermanas Mirabal; Minerva, Patria y María Teresa, junto con el del Rufino de la Cruz, quien conducía el vehículo en el que viajaban. Este crimen, fue sin duda, una respuesta a la actividad política de las Mirabal.
En 1961, la vida del Rafael Leónidas Trujillo, quien había permanecido 30 años en el poder, llego a su fin, no así su régimen el que tardaría unos años más en acabar. El asesinato de las hermanas Mirabal, de acuerdo a los historiadores, es el punto de inflexión que marcó el inicio del declive de la dictadura en República Dominicana.
La lucha y el brutal asesinato de las Mirabal, conocidas como las Mariposas al interior de la Agrupación Política 14 de Junio, fue una de las razones que impulso las acciónes que acabaría primero con la vida y años después con el régimen dictatorial.
El crimen que le arrebato la vida a las mariposas no fue el único cometido durante las tres décadas de dictadura en República Dominica, ya que se estima que 50 mil personas fueron asesinadas en ese periodo, sin embargo, el asesinato de las jóvenes mujeres le puso rostro a la tragedia generada por un régimen violento.
En 1981, la fecha del asesinato de las mariposas se convirtió en un día para visibilizar la lucha de las mujeres contra la violencia. En ese año las asistentes al primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe -realizado en Bogotá, Colombia-, eligieron el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres, lo cual sería ratificado por la ONU en 1999.
Las asistentes a este encuentro denunciaron tanto los abusos de género que las mujeres viven a diario a nivel doméstico, como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura, la prisión y el asesinato por razones políticas.
Hoy en día lejos estamos de acabar con la violencia que las mujeres vivimos, y que solo en México cobra a diario la vida de 6 de nosotras. Esta causa, acabar con la violencia hacia las mujeres, hoy requiere más que nunca de nuestro esfuerzo. Para nosotras no basta con las acciones orientadas a eliminar la violencia en el espacio público, sin duda eliminar esta violencia es un requisito para que todos y todas vivíamos en paz, pero para nosotras no es suficiente, porque las mujeres enfrentamos una forma específica de violencia, por solo el hecho de ser mujeres.
De acuerdo a las estadísticas, cerca de un 50 por ciento de los asesinatos contra mujeres, se comete en el espacio privado, por un cercano -novio, esposo, padre, tío, etc-, es por eso que garantizar nuestra vida pasa por acabar con las violencias que se dan en el espacio público y por las violencias machistas que se reproducen tanto en el ámbito público como el privado.
Esta responsabilidad, sin duda, nos incluye a todos y todas, porque generar un espacio en lo público y lo privado seguro para las mujeres, es generar un espacio seguro para la sociedad en su conjunto.
Es por eso que hoy en día, requerimos retomar el ejemplo de las hermas Mirabal, organizar la indagación para enfrentar la violencia, y aquí es importante reiterar, que si la lucha no se hace de la mano de la agenda feminista no está atacando a esta epidemia en que sea convertido los feminicidios en el mundo, que es la forma más barba que toma la violencia contra las mujeres.
Hoy, se requiere de nuestro esfuerzo y nuestra participación, frente a la incertidumbre que representa el futuro en nuestra América Latina, frente los golpes a los procesos de lucha que se han venido gestando en esta región del continente, (en los cueles las mujeres hemos sido un actor importante en la defensa del territorio, los recursos naturales y nuestras soberanías), y ante la iniciativa de los grupos conservadores, racista, clasista, homofobicos y machista que avanza a pasos apresurados, como los muestra la reciente elección de Estados Unidos, país cuyos gobiernos han sido siempre una amenaza contra los procesos de lucha y resistencia en América Latina.
Es por eso que recordar a las hermanas Mirabal, su ejemplo, no puede ser más pertinente, hoy más que nunca sumar nuestros brazos a los suyos, es necesario, para que la fe de un futuro más justo para las mujeres y el pueblo nunca muera.

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